viernes, junio 5

David Arelle Sergent

Director general de AQUA CAPITAL

¡AGUAS CON EL AGUA!

La máxima fiesta del fútbol llegará a México en pocos días. Millones de personas llenarán estadios, hoteles, restaurantes y ciudades que ya hoy enfrentan uno de los problemas más serios de su historia reciente: la escasez de agua. En 9 de las 13 regiones hidrológicas del país se extrae más agua de la que se renueva de forma natural. El deporte más popular del mundo se jugará, en buena medida, sobre un territorio sediento.

Los estadios son un buen ejemplo de ese desafío. Durante un partido pueden recibir a decenas de miles de personas y, más allá del espectáculo, requieren agua para sanitarios, limpieza, preparación de alimentos, mantenimiento de áreas verdes y operación cotidiana. A medida que el deporte profesional incorpora metas de sostenibilidad en todo el mundo, la gestión eficiente del agua comienza a ocupar un lugar tan relevante como la eficiencia energética o la reducción de emisiones. La pregunta ya no es únicamente cómo construir estadios más modernos, sino cómo hacerlos más resilientes frente a un recurso cada vez más escaso.

Pero hay unas historias ejemplares que pocas veces se cuentan. Mientras el debate público gira en torno a grandes infraestructuras y presupuestos millonarios, en Torreón, el estadio Corona del Club Santos lleva más de doce años demostrando que la solución al problema del agua no tiene que venir de arriba ni esperar a que alguien más la resuelva, debe resolverse en casa.

Ante la escasez de agua y la necesidad de mantener bien regado el campo profesional, el campo de entrenamiento y el de la escuela de futbol, se instaló hace más de una década un sistema de tratamiento biológico de aguas residuales que convierte el agua negra, tanto la generada por el propio estadio como la proveniente del drenaje municipal, en agua apta para el riego.

Cada día se tratan 550 metros cúbicos de agua que de otra forma se extraerían del subsuelo o se comprarían a la red municipal, por lo que este proyecto tiene un gran impacto social ya que al sustituir el agua potable que se usaba para riego, se está liberando agua suficiente para el uso diario de 550 familias, además de generar un importante ahorro para el Club Santos de varios millones de pesos anuales.

David Arelle Sergent, director general de AQUA CAPITAL.

El caso resulta relevante no únicamente por el volumen de agua que se reutiliza, sino porque demuestra que las soluciones en sitio pueden convertirse en actores activos de la gestión hídrica. En un país donde la disponibilidad de agua es cada vez más limitada, la conversación ya no debería centrarse únicamente en cuánto consumimos, sino también en cuánta agua somos capaces de recuperar y reutilizar en beneficio del medio ambiente y de la sociedad. El Club Santos dio una verdadera muestra de responsabilidad social, además de obtener importantes ahorros económicos.

A unos cuantos días de que México reciba al mundo en sus estadios, vale la pena preguntarse cuál será el legado de este tipo de eventos más allá de la derrama económica o de la infraestructura que se construya. La presión sobre los recursos naturales seguirá presente mucho después del último partido. Quizá el verdadero reto sea aprovechar esta oportunidad para impulsar una nueva cultura de gestión del agua, donde gobiernos, empresas e instituciones compartan la responsabilidad de construir soluciones sostenibles para las próximas décadas.

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