jueves, julio 9

La economía circular gana terreno en México gracias a modelos que transforman residuos en nuevos insumos para la industria. Aunque reciclar PET representa un costo hasta 70% mayor que utilizar resina virgen, empresas como PetStar impulsan inversiones, generan empleos y fortalecen una cadena de valor que involucra a miles de recuperadores urbanos, mientras el país avanza hacia un esquema de producción con menor impacto ambiental.

Una cadena que inicia con los recuperadores

Las botellas de PET que aparecen en calles, conciertos, eventos deportivos o incluso después de lluvias encuentran una segunda oportunidad gracias al trabajo de pepenadores y recuperadores urbanos. Su labor constituye el primer paso de una cadena que reincorpora los residuos a la economía circular, además de generar ingresos para miles de familias.

Luisa Santiago, directora ejecutiva de la Fundación Ellen MacArthur para América Latina, destaca que estos trabajadores rescatan el valor de materiales que originalmente no se diseñan para regresar al sistema productivo. Su participación permite que el reciclaje mantenga una función económica, social y ambiental de gran relevancia.

Tecnología transforma millones de botellas cada día

PetStar opera una red de 24 centros de acopio distribuidos en distintas regiones del país y una planta en Toluca capaz de procesar 13 millones de botellas diariamente. Desde su creación en 2008, la empresa acumula una inversión de 280 millones de dólares para convertir residuos en resina reciclada de grado alimenticio destinada a fabricar nuevas botellas.

El proceso integra recuperación, lavado, selección automática mediante sensores, inspección manual, molienda y separación por densidad hasta obtener pellets de PET reciclado. Incluso las tapas y etiquetas encuentran un nuevo uso al convertirse en resina para fabricar cajas de transporte, con lo que prácticamente todos los componentes del envase regresan al ciclo productivo.

Regulación fortalece el futuro del reciclaje

Aunque la resina reciclada resulta considerablemente más costosa que la materia prima virgen, el crecimiento del mercado responde al compromiso ambiental de las empresas, a una mayor preferencia de los consumidores por marcas responsables y al fortalecimiento del marco regulatorio nacional.

La Ley de Economía Circular, publicada en 2026, impulsa la permanencia de los materiales dentro del sistema productivo y promueve su reincorporación como materia prima secundaria. A ello se suman estímulos fiscales para proyectos sustentables y la adopción de estándares internacionales de diseño de envases, elementos que consolidan una industria con capacidad para reducir residuos, generar empleo y acelerar la transición hacia un modelo económico más sostenible.

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