jueves, julio 16

San Miguel de Allende, uno de los destinos turísticos y gastronómicos más reconocidos de México, busca dar un nuevo paso en materia de responsabilidad social con el lanzamiento del distintivo “San Miguel Comparte”, iniciativa promovida por el Banco de Alimentos San Miguel de Allende (BASMA); para involucrar a restaurantes, hoteles, empresas, residentes y visitantes en el combate a la inseguridad alimentaria que afecta a comunidades rurales del municipio.

El proyecto tiene como propósito reconocer a los establecimientos que, además de ofrecer una propuesta gastronómica de calidad, incorporan la solidaridad como parte de su modelo de negocio mediante la donación de alimentos y el apoyo permanente a las acciones del Banco de Alimentos. Con ello, BASMA pretende incrementar el número de benefactores y consolidar una red de colaboración que contribuya a reducir el desperdicio de alimentos y mejorar la calidad de vida de las familias más vulnerables.

Aunque San Miguel de Allende goza de prestigio internacional por su riqueza cultural y culinaria, en las comunidades rurales cercanas persisten importantes desafíos sociales. De acuerdo con estimaciones presentadas por los organizadores de la iniciativa, más del 30% de la población de estas zonas enfrenta algún grado de inseguridad alimentaria y miles de familias no tienen acceso regular a alimentos nutritivos.

En este contexto, el trabajo del Banco de Alimentos cobra especial relevancia al rescatar productos en buen estado que, de otra manera, terminarían desperdiciándose.

Actualmente, BASMA atiende a cientos de personas cada mes mediante programas de recuperación y distribución de alimentos. Además de combatir el hambre, la organización contribuye a disminuir el desperdicio alimentario y fortalece la colaboración entre productores, comercios y organizaciones sociales.

El nuevo distintivo busca ampliar ese impacto al integrar al sector restaurantero como un aliado estratégico en la construcción de una comunidad más solidaria.

Carlos González, presidente de BASMA, destacó:

«Hoy, los restaurantes tienen la capacidad de ser agentes de cambio, de transformar excedentes en oportunidades y de contribuir directamente a mejorar la calidad de vida de cientos de familias en San Miguel de Allende».

El directivo subrayó que la industria gastronómica puede desempeñar un papel clave en la reducción de la carencia alimentaria mediante acciones concretas de responsabilidad social.

Entre los beneficios que se esperan con la implementación de «San Miguel Comparte» destacan la disminución del desperdicio de alimentos en el sector restaurantero, una mejor nutrición para comunidades vulnerables, el fortalecimiento de la cultura de responsabilidad social empresarial y una mayor vinculación entre productores, empresarios, consumidores y organizaciones civiles. La iniciativa busca convertir el aprovechamiento de alimentos en un esfuerzo colectivo con impacto social y ambiental.

El programa también aspira a posicionar a San Miguel de Allende como un referente nacional de turismo responsable. Rodolfo Mercado, director de Relaciones Públicas del Banco de Alimentos San Miguel de Allende, explicó que el objetivo es consolidar al municipio como la primera capital gastronómica con conciencia de México, donde el prestigio culinario vaya acompañado de un compromiso permanente con las personas en situación de vulnerabilidad.

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