lunes, abril 20

Por primera vez en el Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México, se realizó la 3ª Conferencia Internacional sobre Educación en Cambio Climático, un encuentro que puso sobre la mesa el papel de la enseñanza frente a la crisis ambiental, con un énfasis claro: ir más allá del aula.

El evento, organizado por Innovación en la Enseñanza de la Ciencia (INNOVEC), la Oficina de Educación Climática de Francia, el Instituto Francés de Investigación para el Desarrollo (IRD) y el Tecnológico de Monterrey, reunió a autoridades educativas, organismos internacionales, academia y sector privado en el marco del Bicentenario de las relaciones México–Francia.

Durante la jornada —que incluyó dos conferencias magistrales y cinco paneles temáticos— se discutieron temas como el impacto social del cambio climático en México, su vínculo con políticas públicas, el enfoque de género y la necesidad de construir alianzas multisectoriales.

Educación climática con enfoque territorial

Uno de los ejes del encuentro fue la necesidad de traducir la educación climática en capacidades concretas que incidan en el territorio. En los paneles participaron representantes del sector público, la academia y organizaciones civiles, quienes coincidieron en la importancia de articular esfuerzos para enfrentar el cambio climático.

En la inauguración, el consejero de Cooperación y Acción Cultural de la Embajada de Francia, Jean-François Guéganno, destacó que la colaboración entre México y Francia en materia climática debe centrarse en la construcción de capacidades a largo plazo, más allá del financiamiento, y celebró espacios que permiten traducir esa visión en acciones concretas.

También se puso énfasis en los desafíos estructurales. El subsecretario de Desarrollo Sostenible y Economía Circular de la Semarnat, José Luis Samaniego Leyva, advirtió que enfrentar el cambio climático implica asumir costos en el presente para obtener beneficios en el futuro, lo que obliga a fortalecer la inversión pública en sectores como la agricultura regenerativa, el turismo sostenible y las energías renovables.

En ese mismo sentido, la vicepresidenta de los Campus en la Ciudad de México del Tecnológico de Monterrey, Paulina Campos Villaseñor, subrayó la necesidad de coordinación entre sectores:

“Este tipo de esfuerzos, foros y reflexiones son necesarios. El sector académico, las embajadas, las ONGs, el sector público y el privado, tenemos que trabajar como un solo equipo. Si queremos realmente mitigar la tendencia que hoy nos preocupa a todos”, afirmó durante la ceremonia inaugural.

Una brecha global en la enseñanza

En la conferencia magistral, Djian Sadadou, jefe de relaciones internacionales de la Oficina de Educación Climática, expuso una de las principales tensiones en la educación climática a nivel mundial: aunque la mayoría del profesorado reconoce su importancia, pocos cuentan con herramientas para enseñarla.

A nivel global, el 95% de los docentes considera fundamental abordar el cambio climático en las aulas, pero solo el 30% se siente capacitado para hacerlo y apenas el 2% de las escuelas lo implementa de manera efectiva, lo que limita la posibilidad de convertir el conocimiento en acción.

El especialista reconoció el papel de México en este ámbito:

“Los esfuerzos que ha hecho México en materia de educación climática han convertido al país en un referente para todo el mundo”, señaló al referirse a las iniciativas impulsadas en el país.

Avances en México: formación docente y alcance

Frente a este panorama, Claudia Robles, directora de INNOVEC, presentó los avances del Proyecto ALEC en México como una estrategia para cerrar la brecha en la formación docente.

En siete años, el programa ha capacitado a 2 mil 747 docentes y 401 especialistas, con impacto en 87 mil 925 estudiantes en ocho entidades. Estos esfuerzos incluyen el desarrollo de recursos educativos, cursos de formación y redes de acompañamiento, en colaboración con autoridades educativas, fundaciones y sector privado.

Los resultados muestran mejoras en las capacidades docentes. En Veracruz, por ejemplo, el porcentaje de maestros que calificaron sus conocimientos en niveles altos pasó de 45% a 84% tras la capacitación, mientras que la comprensión de conceptos clave también registró incrementos significativos.

De la conciencia a la acción

A lo largo del encuentro se insistió en que la educación climática no puede quedarse en la sensibilización. Se requiere una formación basada en evidencia científica, metodologías activas y proyectos situados que permitan intervenir en contextos reales.

En ese sentido, también se destacó la implementación del proyecto CSIELO, que busca vincular la educación con la generación de evidencia para su incorporación en la toma de decisiones, fortaleciendo su impacto en políticas públicas y estrategias de adaptación.

La conferencia cerró con una idea compartida: el desafío ya no es generar conciencia, sino escalar capacidades. En un contexto de creciente vulnerabilidad climática, la educación se perfila como una infraestructura estratégica para formar a quienes tomarán decisiones y definirán la resiliencia de los territorios.

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