El desierto de Kubuqi, en la región autónoma de Mongolia Interior, impulsa un modelo de infraestructura energética que integra energía solar, eólica y sistemas de almacenamiento. Este desarrollo convierte una extensa zona árida en una batería capaz de suministrar electricidad de forma constante al norte de China y a la región de Beijing-Tianjin-Hebei.
Un megaproyecto que transforma el desierto
En el corazón de Kubuqi destaca la denominada “central eléctrica del caballo”, una planta fotovoltaica integrada por cerca de 200 mil paneles solares sobre una superficie superior a 1.3 millones de metros cuadrados. Su diseño obtuvo el reconocimiento del Libro Guinness de los Récords como el mayor dibujo formado por paneles solares del mundo.
Mongolia Interior cuenta con algunos de los recursos renovables más importantes del país. Al cierre de 2024, la capacidad instalada de energía solar y eólica superó los 135 millones de kilovatios, con un complejo energético que contempla 8 millones de kilovatios de capacidad fotovoltaica y 4 millones de kilovatios de energía eólica.
El almacenamiento fortalece la batería energética
La capacidad de almacenamiento permite que el desierto suministre electricidad cuando la demanda aumenta. A finales de abril de 2026, Mongolia Interior alcanzó 25 millones de kilovatios en nuevos sistemas de almacenamiento energético y las autoridades prevén superar los 27 millones antes de concluir el año.
La región incorpora diversas tecnologías para conservar la energía, entre ellas aire comprimido, baterías de flujo, sales fundidas y volantes de inercia. Estos sistemas fortalecen la estabilidad del suministro eléctrico y elevan la eficiencia del aprovechamiento de las fuentes renovables.
Energía limpia impulsa comunidades y restauración ecológica
El desarrollo energético avanza junto con acciones para combatir la desertificación. El modelo de Kubuqi genera electricidad sobre los paneles, favorece el crecimiento de pastos y plantas medicinales debajo de las estructuras y permite actividades pecuarias entre las filas de módulos solares.
Cuando el complejo alcance su capacidad prevista, podrá aportar alrededor de 36 mil millones de kilovatios-hora de electricidad al año para la red del norte de China. Cerca del 60 % de esa energía tendrá origen renovable, con una reducción estimada de 16 millones de toneladas de dióxido de carbono anuales, además de beneficios económicos y ambientales para las comunidades locales.
