El gobierno de Suecia busca tomar un papel mucho más activo en el desarrollo de combustibles sostenibles para aviación y transporte marítimo; ante el riesgo de que Europa enfrente un déficit de suministro a partir de la próxima década.
Una investigación encargada por el Estado sueco concluyó que la capacidad actual de producción de combustibles sostenibles en la Unión Europea podría ser insuficiente para cumplir con las metas climáticas y regulatorias previstas desde 2030.
El plan nacional sueco se centra en impulsar la producción de SAF (Sustainable Aviation Fuel) y combustibles marítimos sostenibles, sectores considerados clave para la descarbonización del transporte pesado. La preocupación principal radica en que, sin nuevas plantas de producción y mayores inversiones, Europa dependería fuertemente de importaciones; exponiéndose a volatilidad de precios, riesgos geopolíticos y posibles problemas de seguridad energética.
La estrategia sueca surge en un contexto donde la regulación europea comienza a endurecerse mediante iniciativas como ReFuelEU Aviation y FuelEU Maritime, además del Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea. Estas políticas obligarán gradualmente a aerolíneas y navieras a incorporar mayores porcentajes de combustibles bajos en carbono, incrementando considerablemente la demanda en los próximos años.
De acuerdo con el informe, Suecia cuenta con ventajas competitivas importantes para convertirse en un centro estratégico de producción de combustibles sostenibles en el norte de Europa. Entre ellas destacan su acceso a electricidad libre de fósiles, disponibilidad de biomasa, captura de CO₂ biogénico y una sólida infraestructura de innovación tecnológica.
El país ya tiene experiencia previa en el sector: durante 2024, el combustible sostenible representó más del 5% del total suministrado en aeropuertos suecos, una cifra considerablemente superior al promedio europeo.
El plan contempla además la participación de Suecia en subastas piloto promovidas por la Comisión Europea para combustibles sintéticos de aviación, conocidas como e-SAF. El modelo busca conectar productores y compradores mediante mecanismos que reduzcan riesgos financieros y de volumen. Alemania, por ejemplo, ya comprometió miles de millones de euros para impulsar este mercado entre 2030 y 2039, reflejando la creciente competencia europea por liderar la transición energética en el sector transporte.
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