Cada Día Internacional de la Mujer, conmemorado el 8 de marzo, es una oportunidad para visibilizar las luchas y contribuciones de mujeres en distintos ámbitos. En México, muchas de esas historias están ligadas a la defensa del territorio, la biodiversidad, los bosques y el agua.
El trabajo de las personas defensoras ambientales en el país suele desarrollarse en contextos complejos. Informes de organizaciones como Global Witness (2025) han documentado que México se encuentra entre los países con mayores riesgos para quienes defienden el medio ambiente, especialmente cuando se trata de liderazgos comunitarios o indígenas.
En ese contexto, cinco mujeres mexicanas se han convertido en referentes por su labor en la conservación de la naturaleza, la defensa del territorio y la promoción de modelos de desarrollo más sostenibles. A continuación te compartimos sus historias.
1. Leydy Pech, la guardiana de las abejas mayas
La apicultora maya Leydy Pech, originaria de Hopelchén, Campeche, ha dedicado su vida a la producción tradicional de miel y a la preservación de la abeja melipona, una especie nativa sin aguijón que forma parte de la cultura y economía de las comunidades mayas.
Su nombre cobró relevancia internacional cuando participó en la defensa del territorio frente a la siembra de soya genéticamente modificada en la Península de Yucatán. Junto con comunidades mayas y organizaciones civiles, impulsó una batalla legal que cuestionó los permisos otorgados para este cultivo, argumentando posibles impactos ambientales y la falta de consulta a pueblos indígenas.
En 2020, su liderazgo comunitario fue reconocido con el Goldman Environmental Prize, uno de los galardones más importantes del ambientalismo a nivel global, que distingue a líderes locales por su trabajo en defensa del medio ambiente.
2. Irma Galindo Barrios, defensora de los bosques de Oaxaca
La activista mixteca Irma Galindo Barrios, originaria de San Esteban Atatlahuca, Oaxaca, se convirtió en una voz crítica frente a la tala ilegal que afecta a los bosques de la región Mixteca. Desde 2018 comenzó a denunciar públicamente la explotación forestal en su comunidad, lo que derivó en amenazas y hostigamiento en su contra, según documentaron organizaciones de derechos humanos. Su caso llamó la atención de colectivos ambientales y defensores del territorio en México.
Galindo Barrios fue reportada como desaparecida en octubre de 2021. Su historia se ha convertido en un símbolo de los riesgos que enfrentan muchas personas defensoras ambientales en el país, especialmente cuando denuncian actividades relacionadas con recursos naturales.
3. Pati Ruiz Corzo, conservación comunitaria en la Sierra Gorda
La ambientalista Martha Isabel ‘Pati’ Ruiz Corzo ha dedicado más de tres décadas a la conservación de la biodiversidad en la Reserva de la Biosfera Sierra Gorda, en Querétaro, una de las regiones ecológicas más diversas de México.
A través del Grupo Ecológico Sierra Gorda, organización que fundó en 1987, ha impulsado proyectos de restauración ecológica, educación ambiental y desarrollo comunitario que buscan equilibrar la conservación de los ecosistemas con el bienestar de las comunidades locales.
Su trabajo ha sido reconocido con diversos galardones nacionales e internacionales, como el Premio Campeones de la Tierra (Nobel de Ecología) y el Premio Wangari Maathai. La labor de ‘Pati’ es considerada un ejemplo de conservación basada en la participación comunitaria.
4. Estela Hernández Jiménez, defensa indígena del territorio
La activista otomí Estela Hernández Jiménez, originaria de Santiago Mexquititlán, Querétaro, ha dedicado su trabajo a la defensa de los derechos de los pueblos indígenas y de su territorio.
Su activismo se ha centrado en la protección de la autonomía comunitaria, el acceso a recursos naturales y el respeto a las formas tradicionales de organización de los pueblos originarios. Además, Hernández Jiménez ha promovido la preservación de la lengua y cultura ñhañhú (otomí), subrayando la relación entre identidad cultural, territorio y cuidado del entorno.
5. Rosa María O’Leary Franco, activismo ambiental en Sonora
La bioquímica y activista Rosa María O’Leary Franco fue una figura relevante en los movimientos ciudadanos y ambientales en el estado de Sonora. Durante décadas participó en iniciativas sociales orientadas a la defensa del medio ambiente y la vigilancia ciudadana frente a problemas de contaminación o proyectos con posibles impactos ambientales en la región.
Su legado sigue presente en el activismo ambiental sonorense y en el Premio Ambiental Rosa María O’Leary, que reconoce a personas y organizaciones comprometidas con la protección del entorno.
Defender la naturaleza también es defender la vida
Defender el medio ambiente en México conlleva una carga de vulnerabilidad diferenciada cuando es encabezado por mujeres. A los riesgos sistémicos de la defensa del territorio, se suman violencias de género y una criminalización que busca desarticular sus liderazgos comunitarios, según documenta la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos.
A pesar de este entorno adverso, su labor no se limita a la conservación biológica, sino que es un pilar de la supervivencia cultural. Al proteger el agua o los bosques, estas mujeres resguardan saberes ancestrales y formas de vida, demostrando que en 2026 la lucha por la naturaleza es, en su raíz, una lucha por la vida misma.
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