lunes, septiembre 14

Durante el Panel 4 del Women’s Energy & Sustainability Summit (WESS) 2026, celebrado el 8 de septiembre en Marriott Mexico City Reforma, especialistas del sector financiero, la inversión de impacto y las fintech coincidieron en que el reto para avanzar hacia un planeta con hambre cero no consiste únicamente en disponer de capital, sino en desarrollar proyectos sólidos, medibles y escalables capaces de atraerlo.

Bajo el título “Capital para el Cambio. Inversión e innovación para escalar soluciones”, la conversación, moderada por Jessica Slovik, CEO y fundadora de Sostenibilidad Activa, reunió a Alba Aguilar Priego, directora general del Consejo Mexicano de Finanzas Sostenibles; Mariuz Calvet Roquero, Chief Sustainability Officer de Santander México; Amadeo Ibarra Flores, Partner para Latinoamérica de Creation Investments, y Dalia Grinberg, Corporate Affairs Manager de Bitso.

La discusión partió de una pregunta central: si ya existen tecnologías y soluciones para enfrentar desafíos ambientales y sociales, ¿por qué el capital todavía no llega con suficiente velocidad a quienes las necesitan?

Rentabilidad e impacto pueden avanzar juntos

Amadeo Ibarra explicó que uno de los principales desafíos consiste en demostrar que las inversiones de impacto también pueden generar rendimientos financieros atractivos. A su juicio, la permanencia del capital depende de que los proyectos sean capaces de sostenerse más allá de recursos filantrópicos.

“Mucho del capital que es filantrópico, que es extraordinario y se necesita, pero ese capital es limitado. Lo que realmente creo que ayuda mucho más a la penetración es cuando el capital es permanente.”

En este sentido, sostuvo que el impacto social y ambiental no necesariamente está peleado con la rentabilidad.

“Las inversiones de impacto y los retornos de impacto no son mutuamente excluyentes con retornos financieros, sino que son complementarios.”

Desde esta perspectiva, identificar el impacto que genera una inversión también permite comprender cómo ese impacto puede contribuir al desempeño financiero del proyecto.

El reto de financiar a las pequeñas empresas

Dalia Grinberg destacó el papel de las fintech para ampliar el acceso a servicios financieros, particularmente entre personas y empresas que tradicionalmente han enfrentado mayores barreras.

Señaló que la digitalización permite realizar procesos desde un teléfono celular, reduciendo la necesidad de acudir a sucursales o cumplir con procesos presenciales que pueden resultar inaccesibles para determinados sectores.

“La Fintech ha logrado ampliar el acceso a que las personas accedan al sistema financiero en general y que puedan acceder a crédito.”

Grinberg también explicó que las nuevas herramientas digitales permiten desarrollar alternativas para pagos internacionales y transferencias mediante tecnologías blockchain y activos digitales, con potencial para reducir costos y acelerar operaciones.

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Para la especialista, otro desafío consiste en ampliar el acceso al crédito de manera responsable, mediante mecanismos de identificación, evaluación y construcción progresiva de historial financiero.

La banca también debe gestionar los riesgos

Mariuz Calvet Roquero explicó que para la banca el primer elemento para financiar un proyecto es contar con una fuente clara de repago y con condiciones que permitan evaluar adecuadamente el riesgo.

“Lo que primero buscamos, porque a eso nos dedicamos, es que haya una fuente de repago, que tengas la certeza que el riesgo es bajo de que no te van a dejar de pagar.”

La especialista señaló que los bancos también han incorporado criterios socioambientales y climáticos dentro de sus procesos de evaluación. Esto implica analizar factores como la ubicación de los proyectos, su exposición a fenómenos meteorológicos y los posibles impactos ambientales.

La razón, dijo, va más allá del cumplimiento regulatorio o reputacional:

“Un banco es corresponsable de las externalidades que sucedan en un proyecto en el que pusimos dinero. Somos corresponsables.”

Calvet también identificó una oportunidad importante en las pequeñas y medianas empresas, muchas de las cuales enfrentan dificultades para invertir en eficiencia energética, energías renovables u otras soluciones sostenibles.

Una alternativa consiste en establecer alianzas entre bancos, banca de desarrollo, fintech y otros intermediarios que permitan reducir riesgos y acercar recursos a pequeños productores y negocios.

“Eso es lo que tenemos que estar haciendo nosotros: buscar escalar los proyectos por distintos actores aliados para que el capital llegue.”

Más que falta de dinero, un problema de escala

Alba Aguilar Priego planteó que México cuenta tanto con proyectos como con recursos financieros, pero existe una brecha entre las características de los proyectos y las necesidades de los grandes inversionistas.

“Hay muchos proyectos, hay capital, hay liquidez en los bancos, en los inversionistas institucionales, las afores, los fondos, hay dinero, ¿no? Y hay proyectos. Aquí el tema es un tema de escala.”

Para resolver esta situación, propuso agrupar proyectos pequeños mediante vehículos de inversión que permitan alcanzar volúmenes suficientemente atractivos para inversionistas institucionales.

La estandarización también resulta fundamental. Contar con metodologías, métricas y criterios comparables facilitaría que los inversionistas puedan evaluar diferentes proyectos y determinar su nivel de riesgo e impacto.

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“Necesitamos estándar, necesitamos reglas iguales. Necesitamos armonizar criterios, armonizar metodologías, métricas.”

La especialista agregó que los inversionistas buscan cada vez más conocer qué impacto genera el capital que colocan.

“Los inversionistas hoy tienen una exigencia, sobre todo, de encontrar dónde está el impacto de su capital.”

Diseñar pensando en el financiamiento

Otro de los puntos centrales del panel fue la necesidad de incorporar las condiciones financieras desde las primeras etapas de desarrollo de un proyecto. Para Aguilar, esperar hasta el final para buscar financiamiento puede limitar las posibilidades de éxito.

“Para todos los proyectos hay que empezar otra vez a pensar desde el diseño, qué necesitas.”

Esto implica identificar desde el inicio los requerimientos técnicos, financieros y de medición de impacto, así como establecer mecanismos que permitan distribuir los riesgos, especialmente cuando se trata de tecnologías o modelos de negocio emergentes. La conversación también abordó los efectos del cambio climático sobre sectores como el agrícola. Ibarra explicó que restringir el financiamiento ante un escenario de mayor riesgo climático puede dejar todavía más expuestos a los pequeños productores.

Por ello, planteó la necesidad de desarrollar productos financieros y de seguros capaces de compartir el riesgo y permitir inversiones que incrementen la resiliencia, como sistemas de riego apoyados por energía solar. El panel concluyó que llevar las soluciones sostenibles a una escala mayor requiere una visión integral: capital, tecnología, medición de impacto, gestión de riesgos y colaboración entre actores.

Jessica Slovik resumió esta necesidad al señalar que medir e incorporar los riesgos dentro de las operaciones permite construir sistemas sostenibles capaces de acceder a las tecnologías y financiamientos necesarios para ampliar su alcance.

En el marco de WESS 2026: Planeta Hambre Cero, la discusión dejó una conclusión clara: el desafío ya no es únicamente conseguir dinero para financiar soluciones, sino crear las condiciones para que ese capital encuentre proyectos viables, medibles y escalables, capaces de generar beneficios económicos, sociales y ambientales de largo plazo.

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