Fundación Distribuidores Nissan celebra 25 años con más de 120 escuelas construidas en México

Con la misión de ofrecer espacios educativos dignos y seguros para niñas y niños en zonas vulnerables, la Fundación Distribuidores Nissan cumple 25 años de trabajo en México. Desde el año 2000, la organización ha construido, reconstruido y equipado escuelas primarias públicas en distintas comunidades del país.
Durante este periodo, la fundación logró edificar más de 120 escuelas en 29 estados, beneficiando a 1.4 millones de estudiantes y 44 mil profesores. Estos resultados consolidan a la institución como un actor clave en la transformación social y educativa del país.
Cada año, la fundación destina 10.5 millones de pesos por centro educativo, lo que impacta de forma directa a 58 mil estudiantes y 2,012 docentes. La inversión permite no solo la construcción, sino también la modernización de instalaciones escolares en distintas localidades.
Las escuelas contemplan infraestructura básica como seis salones de clases, módulos sanitarios, salones de usos múltiples, plazas cívicas y espacios accesibles para personas con discapacidad. También incluyen mobiliario, bebederos, cooperativas escolares y conectividad para voz y datos.
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Apoyo a la comunidad educativa
Desde su primera generación, la fundación entrega uniformes y útiles escolares a los alumnos, garantizando condiciones dignas para iniciar sus estudios. Además, en los últimos años se han implementado mejoras adicionales como áreas de alimentos al aire libre, techumbres en plazas cívicas y sanitarios para profesores.
La gerente general de la fundación, Anabel Ramírez, señaló que estos logros representan el compromiso de la red de distribuidores Nissan con la educación. “No solo buscamos apoyar la enseñanza, sino fortalecer el tejido social mediante espacios seguros y de calidad”, afirmó.
El proyecto se ha convertido en un motor de desarrollo en distintas regiones, al impulsar no solo la educación, sino también la preservación cultural y la cohesión comunitaria. Las escuelas funcionan como puntos de encuentro y aprendizaje que fomentan orgullo y pertenencia en cada localidad.
La fundación trabaja en alianza con autoridades locales, sociedad civil y organizaciones para garantizar la conservación y el aprovechamiento de los espacios educativos. De esta manera, se busca asegurar un impacto duradero más allá de la construcción inicial.