Cada inicio de año trae consigo propósitos relacionados con las finanzas o con nuestra agenda. Pero hay un tema que casi nunca entra en la lista: el correo electrónico. Aunque parece poco importante tiene un impacto ambiental medible, y reducir la cantidad de mensajes almacenados puede ayudar a disminuir la huella de carbono asociada al uso cotidiano de internet.
El impacto ambiental de lo digital
Detrás de cada correo electrónico hay una enorme infraestructura técnica: centros de datos que operan 24/7 para procesar, transmitir y almacenar información. Estos espacios requieren gran cantidad de energía eléctrica, la mayoría aún proveniente de fuentes con emisiones de carbono.
Según ECODES, organización española especializada en cambio climático, el sector de las tecnologías de información y comunicación (TIC) representa entre el 2% y el 4% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero —una proporción comparable con sectores industriales más visibles— y podría subir si no se incrementa la eficiencia energética.
Correos basura: pequeños archivos, gran acumulación
Investigaciones de Mike Berners-Lee, experto en huella de carbono, muestran que un correo electrónico estándar sin archivo adjunto puede generar entre 0.3 y 4 gramos de CO₂ equivalente (CO₂e), mientras que uno con adjuntos pesados puede llegar a unos 50 gramos CO₂e.
Cada año se envían y reciben más de 300 mil millones de correos electrónicos en todo el mundo, y si cada uno liberara apenas un gramo de CO₂e, el impacto anual sería de más de 100 millones de toneladas de CO₂, una cifra comparable a las emisiones de algunos países medianos, según datos de Statista y el Radicati Group.
Aunque estas cifras varían según el tipo de correo y la eficiencia de los sistemas, todos los correos almacenados consumen energía para ser conservados en servidores. Por eso, los mensajes basura o nunca leídos contribuyen de forma indirecta a mayores emisiones si su volumen se acumula sin control.
Beneficios ambientales y personales de la limpieza digital
Adoptar el hábito de borrar trae beneficios más allá del medioambiente:
- Menor consumo energético indirecto: al reducir la cantidad de datos almacenados, se alivia la demanda de espacio en servidores que consumen electricidad constantemente.
- Mejor organización digital: facilita encontrar información importante y reduce la saturación de mensajes.
- Ahorro de tiempo y atención: una bandeja de entrada más limpia permite trabajar con mayor eficiencia.
¿Cómo empezar una limpieza digital sostenible?
La limpieza digital no requiere conocimientos técnicos avanzados. Basta con comenzar por acciones simples:
- Cancelar suscripciones a boletines y publicidad que no lees regularmente.
- Eliminar correos antiguos o irrelevantes, especialmente aquellos con archivos adjuntos pesados.
- Vaciar periódicamente la carpeta de spam y papelera.
- Configurar filtros automáticos para que el correo basura no llegue.
Estas recomendaciones no son la solución definitiva, pero convertirlas en hábitos puede marcar una diferencia a largo plazo, tanto para tu productividad como para tu huella ambiental.
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