Un grave incidente ocurrió el pasado 18 de enero en la localidad de Adamuz, provincia de Córdoba, España, cuando dos trenes de alta velocidad colisionaron tras el descarrilamiento de uno de ellos, dejando un balance provisional de al menos 41 personas fallecidas y decenas más heridas.
El siniestro se registró alrededor de las 19:45 horas (hora local) cuando el tren Iryo, procedente de Málaga con destino a Madrid, con 294 personas a bordo y a una velocidad de más de 200 kilómetros por hora, descarriló sus últimos tres vagones en una recta cerca de Adamuz y estos invadieron la vía contraria. Solo veinte segundos después, esos vagones impactaron de frente contra el tren Alvia de Renfe, que viajaba desde Madrid hacia Huelva con 187 pasajeros en su interior.
La colisión fue tan violenta que los primeros dos vagones del Alvia quedaron gravemente dañados y se desplazaron varios metros hasta caer por un terraplén de varios metros, complicando aún más las labores de rescate.
Víctimas y heridos
Las autoridades han confirmado 41 personas fallecidas como consecuencia del choque, entre ellas el maquinista del tren Alvia. El número de heridos supera los 120, de los cuales 41 siguen hospitalizados, incluyendo 13 en unidades de cuidados intensivos (UCI). Entre los hospitalizados hay niños y adultos, varios con lesiones graves. Además, se han registrado 43 denuncias por desaparición en diferentes comandancias de la Guardia Civil, aunque tres de ellas correspondían a la misma persona.
Investigación técnica y posibles causas
Las investigaciones, tanto judiciales como técnicas, están en curso. El ministro de Transportes, Óscar Puente, dijo que el accidente es “tremendamente extraño” debido a que ocurrió en una recta de vía recientemente renovada y que ambos trenes circulaban por debajo del límite de velocidad permitido en ese tramo.
Un equipo multidisciplinar de expertos, bajo la coordinación de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), revisa el tramo donde ocurrió el descarrilamiento del Iryo, los vagones implicados y la infraestructura de la vía para determinar si factores como fallos en los cambios de aguja o en la propia vía pudieron contribuir al accidente.
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, así como el presidente de la Junta de Andalucía Juan Manuel Moreno, visitaron el lugar del accidente y se comprometieron a realizar una investigación transparente y exhaustiva para esclarecer las causas.
Además, se habilitaron líneas de apoyo psicológico y servicios de información para los familiares de las víctimas, y se recomienda no acudir masivamente a la zona del siniestro para no entorpecer las labores de rescate y análisis.
Este incidente, que involucra a uno de los trenes de alta velocidad más modernos y a una de las líneas emblemáticas del país, representa uno de los siniestros más graves en la historia reciente de la alta velocidad española, tras décadas de expansión de una de las redes más extensas de Europa.
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