jueves, septiembre 17

La educación para el desarrollo sostenible comienza a dejar de ser un tema complementario dentro de los sistemas educativos para convertirse en un componente transversal de su transformación. Con este objetivo, la UNESCO presentó tres nuevas herramientas de orientación destinadas a fortalecer la integración de la sostenibilidad en escuelas e instituciones educativas de distintos contextos.

Los instrumentos buscan apoyar a docentes, directivos, investigadores y responsables de políticas públicas para pasar de la enseñanza de conceptos ambientales a modelos educativos capaces de generar conocimientos, competencias y comportamientos orientados a la acción. Las herramientas fueron desarrolladas entre 2024 y 2026 como parte del proyecto “Transforming Futures: Enhancing practice for ESD for 2030 through action research”.

El proyecto involucró a instituciones educativas de 10 países: Brasil, Costa Rica, Côte d’Ivoire, Cuba, Alemania, Japón, Kenia, Malasia, Rumania y Eslovenia. En total, 41 instituciones probaron las herramientas, ampliando iniciativas existentes o desarrollando nuevas actividades adaptadas a sus realidades locales. La experiencia de docentes y directivos fue incorporada al proceso de investigación y permitió generar casos y evidencia para perfeccionar las propuestas.

De la materia aislada a una cultura institucional

La primera herramienta, “Driving sustainability in education through a whole-institution approach”, plantea que la sostenibilidad no debe limitarse al contenido de determinadas asignaturas. El enfoque propone incorporarla en distintos niveles de funcionamiento de las instituciones, desde la enseñanza y el aprendizaje hasta el liderazgo, las operaciones, los espacios educativos y las alianzas con otros actores.

El planteamiento representa un cambio relevante: una escuela sostenible no necesariamente es aquella que únicamente enseña sobre cambio climático, reciclaje o biodiversidad, sino aquella que también revisa cómo consume recursos, cómo gestiona sus espacios, cómo toma decisiones y cómo se relaciona con su comunidad.

La segunda herramienta, “Enhancing pedagogies and competencies for sustainability”, se concentra en las metodologías de enseñanza. UNESCO plantea avanzar hacia procesos educativos que permitan a los estudiantes desarrollar pensamiento crítico, colaboración, creatividad y capacidad para imaginar y contribuir a futuros sostenibles.

En esta perspectiva, aprender sobre sostenibilidad no termina con conocer los efectos de una problemática ambiental. El objetivo es que los estudiantes puedan interpretar los desafíos, cuestionar soluciones, participar en procesos colectivos y convertir el conocimiento en acciones dentro de sus comunidades.

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También cambia la manera de evaluar

El tercer instrumento aborda uno de los puntos más complejos de cualquier transformación educativa: cómo medir lo que realmente están aprendiendo los estudiantes.

La guía “Assessing learning in Education for Sustainable Development” propone ampliar las formas tradicionales de evaluación para identificar no solamente conocimientos, sino también competencias, valores y capacidad de actuar. De esta manera, la evaluación deja de ser únicamente un mecanismo para comprobar cuánto contenido fue memorizado y se convierte también en parte del propio proceso de aprendizaje.

Este planteamiento resulta particularmente relevante frente a desafíos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la crisis hídrica o la transición energética, donde conocer un problema no necesariamente implica contar con las herramientas para intervenir en él.

Las tres publicaciones pueden utilizarse de manera independiente, pero UNESCO las concibe como instrumentos complementarios: transformación institucional, nuevas formas de enseñanza y evaluación del aprendizaje forman parte de una misma estrategia para llevar la Educación para el Desarrollo Sostenible de los objetivos a la práctica.

El desafío: convertir la educación en motor de transformación

La iniciativa llega en un momento en que la propia UNESCO identifica importantes brechas en materia de educación climática. De acuerdo con los datos publicados por el organismo, 47% de los marcos curriculares nacionales de 100 países no hacía referencia al cambio climático, mientras que 40% de los docentes se sentía preparado para enseñar las dimensiones cognitivas del fenómeno, pero únicamente 20% podía explicar adecuadamente cómo actuar frente a él.

La dimensión del reto explica por qué la sostenibilidad requiere algo más que incorporar nuevas asignaturas o contenidos a los programas educativos. También demanda transformar las capacidades docentes, los modelos de gestión institucional, las metodologías y los mecanismos mediante los cuales se evalúa el aprendizaje.

La UNESCO prepara además la Conferencia Mundial sobre Educación para el Desarrollo Sostenible, que se celebrará del 13 al 15 de enero de 2027 en Nairobi, Kenia. El encuentro abordará tendencias como las habilidades verdes, la transformación digital de la educación y el papel del aprendizaje socioemocional en la construcción de enfoques integrales de sostenibilidad. La participación juvenil tendrá un papel central.

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