El consumo de alcohol entre las nuevas generaciones atraviesa un cambio cultural marcado por la moderación informada y la libertad de elección. Así lo revela un estudio global de Heineken 0.0, realizado en cinco países en colaboración con la autora Ruby Warrington, que muestra cómo la Generación Z está replanteando prácticas como el Dry January dentro de una conversación más amplia sobre bienestar y hábitos sostenibles.
De acuerdo con los resultados, 72% de las personas encuestadas afirmó sentirse segura de no consumir alcohol sin temor a ser juzgada o excluida socialmente. Además, 67% considera anticuado e inapropiado preguntar por qué alguien no está bebiendo, mientras que 81% está de acuerdo en que es aceptable rechazar el alcohol en eventos festivos sin necesidad de dar explicaciones.
Más allá de un mes sin alcohol
El análisis se enmarca en una discusión que va más allá de la abstinencia temporal. Según la International Alliance for Responsible Drinking, los mayores avances en la reducción de riesgos asociados al alcohol están relacionados con patrones de consumo sostenidos en el tiempo —como la frecuencia y el volumen— más que con un solo mes de abstinencia seguido del regreso a hábitos previos.
En ese contexto, Dry January funciona para algunas personas como un punto de partida o “reset”, pero también abre la puerta a enfoques alternativos, como la moderación consciente y constante a lo largo del año, sin dejar de lado la convivencia social.

Una nueva relación entre socialización y consumo
Los hallazgos del estudio apuntan a que la Generación Z no está renunciando a la vida social, sino redefiniendo el papel del alcohol dentro de ella. Esta generación prioriza el contexto, la experiencia y la conexión, lo que se traduce en decisiones más selectivas e intencionales: pausas ocasionales, consumo alineado a cada situación o la incorporación de alternativas con bajo o nulo contenido alcohólico.
Esta visión más flexible se inscribe en un cambio cultural donde la elección informada gana peso y el consumo deja de ser un mandato social.
Alternativas y consumo responsable
En ese escenario, Heineken México señala que impulsa acciones orientadas al consumo responsable como parte de su estrategia de sustentabilidad “Brindar un Mundo Mejor”. Entre ellas se incluyen el desarrollo de alternativas sin alcohol —como Heineken 0.0 y Tecate 0.0—, el cumplimiento de etiquetado informativo y la inversión en campañas que promueven decisiones informadas.
Durante 2024, 20% del presupuesto de medios de la marca Heineken se destinó a mensajes de Consumo Inteligente:
“Nuestro enfoque de Consumo Inteligente parte del respeto a la elección adulta: para algunas personas no beber es lo mejor; para otras, moderar de forma sostenida es una ruta viable. Por eso trabajamos en ofrecer alternativas sin alcohol, información clara y mensajes no moralistas que acompañen mejores decisiones, sin presión”, comentó Inti Pérez, directora de Sustentabilidad de la empresa.
Para este Dry January 2026, la conversación se desplaza del objetivo de cumplir un reto mensual hacia la construcción de hábitos más sostenibles durante todo el año, donde la moderación, las alternativas y la libertad de elección se presentan como elementos centrales para equilibrar bienestar y convivencia.
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