Irak anunció el inicio de las pruebas de suelo para la construcción de su primera planta de “waste-to-energy” del país; una infraestructura que transformará residuos sólidos urbanos en electricidad y que busca aliviar tanto la crisis energética como los problemas de manejo de basura en Bagdad.
El proyecto estará ubicado en la zona de Nahrawan, al sureste de Bagdad, y contará con una capacidad de generación de hasta 100 MW. De acuerdo con autoridades iraquíes, la instalación podrá procesar alrededor de 3 mil toneladas de residuos al día mediante tecnología de incineración avanzada; convirtiendo el calor generado en energía eléctrica para alimentar la red nacional.
La iniciativa forma parte del plan del gobierno iraquí para diversificar sus fuentes de energía y reducir su dependencia de los combustibles fósiles. El proyecto es impulsado por la Comisión Nacional de Inversiones de Irak en coordinación con el Ministerio de Electricidad, el Ministerio de Medio Ambiente y la Alcaldía de Bagdad.
Colaboración internacional
La empresa china Shanghai SUS Environment Co. Ltd. desarrollará la obra bajo un contrato valuado en aproximadamente 497 millones de dólares. Según reportes oficiales, la construcción formal comenzó este año tras la colocación de la primera piedra encabezada por el primer ministro Mohammed Shia Al-Sudani; quien destacó que el proyecto representa un avance relevante en materia de energía limpia para el país.
El sistema funcionará mediante la recepción de residuos urbanos transportados en camiones recolectores hacia una planta de incineración, donde el calor generado producirá vapor para mover turbinas eléctricas. Este modelo se utiliza en distintas regiones de Asia y Europa como una alternativa para reducir el volumen de desechos enviados a rellenos sanitarios; y al mismo tiempo, generar energía aprovechable.
Además de contribuir al suministro eléctrico, el proyecto busca enfrentar uno de los desafíos ambientales más importantes de Irak: la acumulación de residuos y la contaminación derivada de su manejo inadecuado. Diversos organismos internacionales advierten que el país necesita modernizar su infraestructura ambiental y energética, para disminuir emisiones contaminantes y mejorar las condiciones de salud pública.
La nueva planta se suma a otros esfuerzos recientes del gobierno iraquí para fortalecer su sector energético mediante proyectos de energías renovables, captura de gas y modernización de la red eléctrica. En los últimos meses, Irak también impulsa inversiones en energía solar y acuerdos internacionales para aprovechar gas que anteriormente se quemaba en campos petroleros.
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