Hace un año, hasta el 76% del territorio mexicano registraba algún grado de sequía, reflejo de una crisis hídrica agravada por factores climáticos y de gestión.
En 2026, la temporada de lluvias y la actividad ciclónica contribuyeron a una recuperación significativa en varias regiones, reduciendo las zonas afectadas hasta un 7.4%.
Sin embargo, especialistas advierten que esta mejora responde a condiciones temporales y no necesariamente a una solución estructural del problema.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha sido clara en sus informes: este descenso es el más significativo en un período de seis años. En mayo de 2024, la situación se tornaba alarmante, con el 76% del territorio nacional afectado por sequías. El panorama cambió para bien, y actualmente más de dos mil municipios se encuentran libres de problemas de escasez de agua. Este hecho es especialmente crucial para un país donde la agricultura consume la mayor parte del recurso hídrico disponible.
La mejora en la disponibilidad de agua trae consigo no solo un alivio a los agricultores y sus familias, sino que también abre la puerta a una reflexión necesaria sobre la gestión de los recursos hídricos. Ahora es el momento de pensar en una manera más sostenible de utilizar lo que está disponible, un reto que el gobierno de Claudia Sheinbaum ha comenzado a enfrentar con un programa nacional. Este esfuerzo busca no solo mitigar las crisis actuales, sino también asegurar un futuro donde el agua sea un recurso accesible para todos.
A medida que el país avanza hacia la recuperación, la necesidad de una gestión responsable de los recursos hídricos se vuelve más clara. La esperanza renovada es palpable, aunque el camino por delante sigue siendo significativo. Sin duda, los desafíos son enormes, pero los pasos dados recientemente son un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, puede haber luz al final del túnel.
La transformación que México está viviendo en su gestión del agua es una historia de resiliencia. La comunidad se enfrenta a lo que vendrá con la esperanza de un futuro más equilibrado, donde la escasez y el desperdicio se conviertan en historias del pasado.

