Francisco Estrada, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM, alerta sobre el impacto devastador del cambio climático en México. El país experimenta un calentamiento acelerado que supera el promedio global; este fenómeno equivale a perder seis veces su PIB. Sus datos revelan una sensibilidad climática subestimada que acelera los efectos.
Estrada muestra gráficas que confirman cómo México se calienta más rápido que el resto del planeta. El investigador cita a James Hansen; este climatólogo predijo la aceleración del calentamiento en los años 80. Ahora, los impactos ya llegan; incluso con emisiones netas cero globales, los daños persisten.
Calentamiento acelerado en México
México enfrenta olas de calor intensas que el Sistema Meteorológico Nacional pronostica para los próximos meses. El país alcanza niveles críticos décadas antes de lo previsto. Las metas globales fallan; por eso, el calentamiento climático golpea con fuerza inesperada.
El Acuerdo de París buscaba limitar el aumento a 1,5ºC antes de 2100. Sin embargo, el planeta superó ese umbral en 2024 con 1,55ºC; esto ocurre 75 años antes. México siente este avance de manera más aguda. Por ende, la adaptación urge ahora.
Influencia local en el clima global
Acciones pasadas demuestran poder de cambio. En los 90, el Protocolo de Montreal enfrió el planeta al proteger la capa de ozono. China redujo metano al modificar su producción de arroz; un solo país alteró la temperatura global. Así, las decisiones locales importan mucho.
México posee influencia similar sobre su clima. Estrada enfatiza que no todo depende de lo global. Por lo tanto, opciones locales generan impactos rápidos y efectivos.
Hacia daños netos cero
El nuevo paradigma propone daños netos cero en lugar de emisiones netas cero. México impulsa esta política climática. Ella prioriza ecosistemas y personas; así, se abren estrategias variadas.
La mitigación combina con adaptación y compensación. Llevar agua o educación combate la pobreza; estas medidas reducen islas de calor urbanas. De esta forma, todos actúan como agentes climáticos. Finalmente, el cambio climático deja de ser problema ajeno.
