México avanza en el fortalecimiento de su estrategia para la conservación del jaguar mediante coordinación interinstitucional que articula acciones de protección de hábitats, aplicación de conocimiento científico y concientización social sobre la convivencia entre personas y fauna silvestre, de acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Como parte de este proceso, la dependencia federal presidió el pasado 6 de febrero la Reunión del Grupo de Conservación del Jaguar, realizada en Yucatán. En el encuentro participaron autoridades ambientales, especialistas y organizaciones civiles, quienes analizaron los escenarios actuales en los que se desenvuelve este felino con el objetivo de actualizar y fortalecer los procedimientos destinados a su protección.
Acciones para la conservación del felino
Durante la reunión se discutieron propuestas orientadas a la protección directa de ejemplares y al cuidado de las selvas y bosques donde habita la especie. También se planteó el mejoramiento de los procesos de inspección y videovigilancia, la evaluación de su censo poblacional y la erradicación de la cacería furtiva y el comercio ilegal.
Otros ejes abordados fueron el fortalecimiento de la colaboración interinstitucional y el incremento de la participación social como elementos clave para la preservación del jaguar en el territorio nacional.
Un esfuerzo regional
En 2025, México fue sede de la firma del Plan de Acción para la Conservación del Jaguar, iniciativa en la que 18 países de América Latina, donde se distribuye esta especie, asumieron el compromiso de aplicar estrategias de protección de manera coordinada. Según la información difundida, este plan proyecta un escenario favorable para el felino, apoyado en iniciativas regionales que buscan generar impactos significativos en su conservación.
El jaguar fue una de las primeras especies incluidas en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) en 1973. Desde entonces, su protección se ha consolidado como una responsabilidad compartida para la conservación del patrimonio natural y cultural del continente americano.
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