La entrada en vigor del Tratado Global de los Océanos este 17 de enero, marca un parteaguas en la historia de la conservación marina. Por primera vez, la comunidad internacional cuenta con un instrumento legal que permite crear santuarios marinos en altamar para proteger el hogar de millones de especies.
Para celebrar este hito y recordar la magnitud del reto que aún queda por delante, Greenpeace impulsó una serie de acciones artísticas en 13 países. En México, la conmemoración tomó forma con la develación del “Mural itinerante: Revolución Azul por el Tratado Global de los Océanos” en CDMX; una obra colectiva que busca sensibilizar a la ciudadanía y lanzar un llamado directo a las autoridades para que avancen en la creación de la primera oleada de santuarios marinos.
Más allá de su valor estético, “Revolución Azul” funciona como un recordatorio visual de la responsabilidad política que implica la entrada en vigor del tratado. Si bien este instrumento proporciona por primera vez las herramientas legales para establecer áreas marinas protegidas en alta mar —fundamentales para mitigar la crisis climática, frenar el colapso de la biodiversidad y garantizar la seguridad alimentaria de miles de millones de personas—, su éxito dependerá de la voluntad de los gobiernos para implementarlo con rapidez y ambición.
Arte azul
La obra que forma parte de una acción coordinada por Greenpeace para celebrar la ratificación número 60 del Tratado Global de los Océanos, alcanzada en septiembre de 2025, se suma a una serie de intervenciones que incluyen proyecciones, esculturas y obras en movimiento realizadas por artistas, pueblos indígenas y comunidades locales; todas ellas representando a los océanos del mundo y la diversidad de miradas que confluyen en su defensa.
El mural mexicano fue diseñado y pintado por ciudadanas y ciudadanos que quisieron plasmar su conexión con los océanos, sus deseos de protección y la riqueza simbólica del azul del agua. Participaron voluntarias y voluntarios de Greenpeace México, personas de la sociedad civil y organizaciones aliadas como Arrecife Escolar, en un ejercicio de creación colectiva que busca reflejar tanto la belleza de los ecosistemas marinos como la responsabilidad compartida de protegerlos, por parte de la ciudadanía y de los gobiernos.
Esta movilización artística global también marca el inicio de una cuenta regresiva crítica: apenas cuatro años para proteger el 30% de los océanos antes de 2030, la ambiciosa meta conocida como 30×30. En ese marco, Greenpeace México instó al gobierno mexicano —que ya ratificó el tratado y se sumó a la moratoria de la minería submarina— a implementar de manera acelerada el Tratado Global de los Océanos y a mantener la moratoria sobre la minería en aguas profundas para limitar el poder de las corporaciones que han explotado el océano con fines de lucro.
Viridiana Lázaro, Campañista de Océanos Sin Plásticos en Greenpeace México, mencionó:
“El Tratado Global de los Océanos es una oportunidad única en una generación y su éxito depende de que el gobierno mexicano y los gobiernos del mundo actúen con rapidez para implementarlo. En un contexto marcado por guerra y crisis, este tratado devuelve esperanza al multilateralismo, reconoce las desigualdades entre países y apuesta por una implementación equitativa”.
Desde Greenpeace Internacional, Lukas Meus recordó que este logro es el resultado de dos décadas de lucha para proteger el hogar de millones de especies y advirtió que los gobiernos que han ratificado el documento —entre ellos México— están ahora legalmente obligados a tomar medidas para proteger la alta mar. Ambos coincidieron en que los santuarios marinos son una herramienta de justicia ambiental frente a un océano devastado por la pesca industrial, la contaminación por plásticos y la creciente amenaza de la minería submarina.
El reto, sin embargo, es monumental. Actualmente, menos del 1% de la alta mar está totalmente protegida, y para alcanzar el objetivo del 30% en solo cuatro años, los gobiernos deberán salvaguardar áreas oceánicas de una extensión mayor que continentes enteros a una velocidad sin precedentes en la historia de la conservación.
Actividades lídicas
Además de la presentación del mural, los asistentes a esta celebración en las instalaciones de Huerto Roma Verde, tuvieron la oportunidad de participar en talleres y actividades de recreación artística, como decorar con pintura bolsas de tela.
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