Con un encuentro gastronómico entre representantes del sector restaurantero de Morelos y Puebla, CANIRAC Morelos dio inicio a la Temporada de Chiles en Nogada 2026, una celebración que busca poner en valor tanto la tradición culinaria del platillo como la riqueza agrícola de la entidad morelense.
El evento inaugural fue encabezado por Karla García Olguín, presidenta de CANIRAC Morelos, quien recibió como invitado especial a Juan José Sánchez Martínez, presidente de CANIRAC Puebla. Ambos representantes compartieron este espacio dedicado a una de las preparaciones más reconocidas de la gastronomía mexicana.
Más allá de reconocer la raíz poblana del Chile en Nogada, la jornada sirvió para destacar las distintas formas en que los restaurantes de Morelos han incorporado ingredientes, técnicas y propuestas propias para ofrecer sus interpretaciones del platillo, vinculando así una tradición nacional con la identidad y producción local.
Durante el encuentro, CANIRAC Morelos puso en el centro a los restauranteros, cocineras, cocineros, productores, proveedores y trabajadores que hacen posible que la gastronomía se mantenga activa todos los días. Detrás de cada Chile en Nogada servido en un establecimiento existe una cadena de trabajo que comienza mucho antes de que el platillo llegue a la mesa.
Los restaurantes son, además, espacios de generación de empleo y consumo de productos locales. Para la cámara, reconocer esta labor resulta indispensable para entender la dimensión económica y social que tiene la gastronomía en Morelos.
“Esta temporada pertenece a nuestros restauranteros. Son ellos quienes todos los días abren sus puertas, generan empleos, compran productos, sostienen proveedores y convierten nuestros sabores en experiencias. Queremos que México voltee a ver lo que está ocurriendo en las cocinas de Morelos”.
García Olguín subrayó que la fortaleza gastronómica del estado no depende únicamente de grandes acontecimientos o de platillos emblemáticos, sino del trabajo cotidiano de cientos de establecimientos que contribuyen a construir y preservar la identidad culinaria de la entidad.
El campo morelense llega a la mesa
Uno de los ejes de la temporada es precisamente la utilización de productos provenientes del campo de Morelos. Frutas, hortalizas, hierbas, semillas y otros ingredientes locales forman parte de una cadena productiva que conecta a agricultores, proveedores y restaurantes con los consumidores.
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Esta relación abre una oportunidad para que la gastronomía funcione como un vehículo de promoción del producto local. Cada ingrediente que llega a una cocina representa el trabajo de productores y comunidades que encuentran en el sector restaurantero un canal para colocar sus productos y generar actividad económica.
“Queremos que nuestros comensales sepan qué están comiendo, pero también de dónde viene. Que detrás de un ingrediente puedan reconocer a un productor, una comunidad y una tierra. Cuando un restaurante compra producto morelense, el valor de esa mesa permanece en Morelos”, señaló Karla García Olguín.
Desde esta perspectiva, el restaurante se convierte en un eslabón estratégico entre el campo y el consumidor. La preparación de un platillo tradicional puede así convertirse en una experiencia que no solamente celebra el sabor, sino también el territorio y a quienes trabajan para producir sus ingredientes.
Una cadena que comienza en el campo
Para CANIRAC Morelos, la Temporada de Chiles en Nogada también representa una oportunidad para recordar que la gastronomía tiene una dimensión económica que trasciende las puertas de los restaurantes.
“La gastronomía empieza en el campo. Pasa por las manos de quienes siembran y cosechan, continúa con nuestros proveedores y llega a los restaurantes, donde cocineras, cocineros y equipos de servicio transforman esos productos en una experiencia. Esa cadena genera empleo, consumo, turismo e identidad”, indicó
Bajo esta visión, favorecer el consumo de productos locales puede generar un efecto multiplicador dentro del propio territorio. Productores, proveedores, restaurantes y comunidades participan en una cadena cuyo valor económico puede permanecer en el estado cuando existe una mayor vinculación entre quienes producen y quienes transforman los alimentos.
La organización también reconoció el respaldo de Griselda Hurtado, presidenta del Consejo Coordinador Empresarial en el estado de Morelos, por su participación en iniciativas orientadas a fortalecer a los principales sectores económicos de la entidad.
Cuernavaca, escaparate de la riqueza morelense
Otro de los planteamientos realizados durante el encuentro fue convertir a Cuernavaca en una vitrina gastronómica desde la cual visitantes y habitantes puedan acercarse a la diversidad productiva y culinaria de todo el estado.
“Cuernavaca puede ser nuestra gran vitrina, pero lo que queremos exhibir en ella es a todo Morelos: sus productores, sus cocinas, sus restaurantes, sus ingredientes y sus municipios. Que sentarse a comer en la capital despierte las ganas de recorrer nuestro estado”, indicó García Olguín.
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La propuesta busca aprovechar la actividad turística y restaurantera de la capital morelense para generar interés por los municipios donde se producen los ingredientes y se desarrollan otras expresiones de la cocina tradicional. Con ello, la temporada podría contribuir a impulsar nuevos circuitos de turismo gastronómico.
Durante el evento también estuvo presente Marcos Manuel Suárez Gerard, secretario de Desarrollo Económico y Turismo de Cuernavaca; quien reconoció la participación de CANIRAC Morelos y CANIRAC Puebla, así como el papel de los restaurantes en la actividad económica y turística de la capital.
Una temporada que invita a descubrir Morelos
Con el arranque de la Temporada de Chiles en Nogada 2026, CANIRAC Morelos busca que el platillo sea también una puerta de entrada para conocer la producción, los sabores y el talento gastronómico de la entidad.
La invitación no se limita a degustar una preparación tradicional, sino a conocer sus ingredientes, reconocer a los productores que los cultivan y valorar el trabajo de las personas que participan en cada etapa de la cadena.
Así, Puebla y Morelos se encuentran alrededor de una misma mesa: uno como territorio de origen y tradición, y otro como espacio que recibe, respeta y reinterpreta el legado desde sus propios ingredientes y capacidades gastronómicas.
