viernes, abril 17

En el marco de la Feria de Energía e Innovación para la Transformación y el Bienestar, realizada en el Museo Nacional de Energía y Tecnología (MUNET), en la Ciudad de México, autoridades del sector delinearon una nueva hoja de ruta para el sistema eléctrico nacional, con énfasis en fortalecer la rectoría del Estado y reducir la dependencia de esquemas de mercado.

Durante la ponencia “Energía y Sustentabilidad: innovación desde el sector público”, Emilia Calleja Alor, titular de la Comisión Federal de Electricidad, y Antonio Rojas Nieto, subsecretario de Electricidad, coincidieron en que el sector atraviesa un proceso de reconfiguración que busca priorizar la planeación estatal y la seguridad energética. La premisa, señalaron, es que la electricidad debe entenderse como un elemento clave para el desarrollo y no únicamente como una mercancía.

Modernización: una red más inteligente

Uno de los ejes de esta estrategia es la modernización operativa de la CFE. La empresa pública plantea migrar de un modelo reactivo a uno predictivo, con sistemas capaces de gestionar la red en tiempo real y anticipar fallas, lo que podría mejorar la eficiencia del servicio.

En ese sentido, Calleja Alor subrayó la relevancia estructural del sector eléctrico:

“Hablar de energía no es solo hablar de un sector prioritario, sino también de la condición para hacer posible el desarrollo, el bienestar y la vida cotidiana de las y los mexicanos. Antes de que termine esta mañana, millones de hogares, hospitales, fábricas y sistemas de transporte ya habrán dependido de la electricidad para funcionar”, señaló.

Este proceso incluye la automatización de centros de control que atienden a más de 50 millones de usuarios, así como una inversión estimada en 30 mil millones de dólares para 58 proyectos estratégicos a lo largo del sexenio. Actualmente, el sistema eléctrico nacional rebasa los 92 mil megawatts de capacidad instalada y alcanza una cobertura de 99.7%, por encima del promedio global.

“Modernizar e innovar el sistema eléctrico nacional se traduce en una operación que dejó de ser únicamente reactiva para ser una que se anticipa, prevé y actúa a la altura del reto que enfrenta. Hoy contamos con herramientas que nos permiten entender el comportamiento de la red en tiempo real y responder con mayor rapidez ante contingencias”, explicó la directora de la CFE.

En paralelo, se contempla la construcción de nuevas plantas de ciclo combinado para elevar la eficiencia de generación del 34% al 44%, una meta que, de cumplirse, implicaría un mejor aprovechamiento de los recursos energéticos disponibles.

Renovables y estabilidad del sistema

En cuanto a la transición energética, el planteamiento oficial insiste en que debe realizarse de manera gradual para no comprometer la estabilidad del sistema. En ese contexto, destaca la Central Fotovoltaica Puerto Peñasco, uno de los proyectos más emblemáticos en desarrollo.

La central, con una extensión equivalente a 2 mil 800 canchas de fútbol, prevé alcanzar una capacidad de mil megawatts hacia 2028. Según lo expuesto, su operación contribuiría tanto al suministro eléctrico como al desarrollo regional en el noroeste del país.

Sobre este proceso, Calleja Alor señaló: “La transición energética la haremos de manera ordenada, soberana y comprometida, cuidando el medio ambiente y sin comprometer la confiabilidad del sistema. No se trata de apostar por una sola tecnología, sino de construir un sistema más limpio, pero también más firme, más flexible y más confiable”.

Para atender la intermitencia propia de las energías renovables, la CFE contempla integrar sistemas de almacenamiento con baterías a gran escala, así como tecnologías en transmisión. Con ello, se estima evitar la emisión de alrededor de un millón de toneladas de dióxido de carbono al año y reducir el consumo de combustibles fósiles.

Planeación y financiamiento a largo plazo

Desde la subsecretaría de Electricidad, la estrategia pone especial atención en la red de transmisión, considerada un componente clave por su carácter público. De acuerdo con Antonio Rojas Nieto, esta infraestructura es central en la nueva configuración del sistema.

“Lo que está en curso en el sistema eléctrico mexicano no es un cambio técnico, ni solo una innovación técnica. Es una transformación de fondo en la manera de concebir el papel del Estado en un sector estratégico para el desarrollo del país”, dijo.

Bajo este enfoque, se introduce el concepto de “costo evitado”, que plantea valorar inversiones como el mantenimiento o el almacenamiento no solo por su retorno inmediato, sino por los gastos que permiten prevenir en el futuro.

En ese sentido, el subsecretario enfatizó: “Recuperar la rectoría del Estado no es un acto de autoridad, sino una condición necesaria para garantizar la seguridad y la confiabilidad del sistema eléctrico. La planeación vuelve a ser vinculante porque responde a una visión de costo mínimo de largo plazo, no a decisiones de corto alcance”.

Dimensión social y cambio de hábitos

La política energética presentada también incorpora un componente social. Bajo la consigna de “energías limpias sin convenios sucios”, se plantea revisar la relación con comunidades donde se desarrollan proyectos, con la intención de establecer acuerdos más equitativos.

“La transición energética no puede depender de una sola tecnología. Requiere almacenamiento, generación firme y un sistema capaz de responder a la intermitencia y la volatilidad. Pero también exige nuevos hábitos sociales y una transformación en la forma en que consumimos energía”, subrayó Rojas Nieto.

Al mismo tiempo, las autoridades plantearon la necesidad de impulsar cambios en el consumo energético cotidiano. Entre las propuestas destacan el uso de estufas de inducción en sustitución de combustibles fósiles y el fortalecimiento de la movilidad eléctrica, como parte de una estrategia más amplia de descarbonización.

Un sistema con fines de desarrollo

El encuentro cerró con un mensaje de coordinación entre la Secretaría de Energía y la CFE para avanzar en un modelo que, según se expuso, busca garantizar el suministro eléctrico continuo y, al mismo tiempo, servir como palanca del desarrollo económico.

En ese sentido, Calleja Alor resumió el enfoque institucional: “Nuestra responsabilidad es asegurar que la energía eléctrica llegue a todas y a todos los mexicanos, a cada rincón del país, y se mantenga las 24 horas del día los 365 días del año. Energía suficiente, energía limpia, energía confiable y energía justa, porque el acceso a la electricidad es antes que nada una condición de dignidad”.

Si bien el planteamiento apunta a consolidar un sistema más robusto y con mayor control estatal, los retos —tanto técnicos como financieros— seguirán marcando el ritmo de implementación en los próximos años.

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