La Línea 4 del Tren Ligero de Guadalajara, inaugurada el pasado 15 de diciembre ―que transporta a lo largo de 21 kilómetros y ocho estaciones a un estimado de 106 mil personas al día desde el centro de Tlajomulco hasta Tlaquepaque―, se ha posicionado como un caso emblemático de cómo la tecnología puede convertirse en un factor decisivo para garantizar la seguridad y continuidad de los servicios de movilidad urbana.
Más allá de la obra civil, el proyecto enfrentó un desafío crítico: operar de forma segura en un entorno marcado por la inestabilidad eléctrica. La respuesta fue la adopción de una solución de energía crítica desarrollada por Huawei, diseñada para blindar la operación ferroviaria ante fallas en la red.
El caso fue presentado por José Eduardo Medina Hernández, exdirector de Energía y Control en Mota-Engil, durante el Latin America C&I Greenovation Summit 2025, organizado por Huawei el 28 de noviembre de 2025 en Cancún. Ahí se expuso cómo la tecnología energética se volvió un componente estratégico para una línea ferroviaria en la que conviven trenes de pasajeros y de carga, un escenario donde los márgenes de error son prácticamente inexistentes.
Un problema eléctrico con implicaciones de seguridad
El principal reto del proyecto fue garantizar una operación confiable en una vía compartida con trenes de carga de Ferromex. Las dos subestaciones que alimentan el sistema presentaban una capacidad limitada, lo que provocaba picos, caídas y variaciones de voltaje constantes.
Estas fluctuaciones afectaban directamente a los sistemas de control e instrumentación, altamente sensibles, al punto de generar fallos en componentes críticos como la fibra óptica durante pruebas con equipos de otros proveedores. El riesgo no era menor: cualquier interrupción podía comprometer los protocolos de seguridad diseñados para evitar incidentes entre trenes de distinta naturaleza.
“La prioridad era asegurar que ninguno de los protocolos de seguridad pusiera en riesgo tanto al tren de carga como al de pasajeros”, señaló Medina Hernández, al explicar por qué el proyecto necesitaba más que soluciones convencionales de respaldo eléctrico.
Una solución diseñada para no fallar
Ante este panorama, el proyecto optó por un sistema integral de acondicionamiento y suministro ininterrumpido de energía que aislara la operación ferroviaria de la volatilidad de la red pública. Tras evaluar distintas opciones, la ingeniería propuesta por Huawei fue la que ofreció mayores garantías en términos de redundancia y seguridad.
La solución Huawei Critical Power se implementó con un esquema de doble redundancia para eliminar los puntos de falla. Su diseño permite sustituir módulos de batería sin detener la operación, lo que asegura continuidad total incluso durante tareas de mantenimiento. Además, a diferencia de otros sistemas, la tecnología permite utilizar el 100% de la capacidad de la batería, una característica clave para maximizar el respaldo en situaciones críticas.
Según Medina Hernández, esta arquitectura energética no solo resolvió el problema inmediato, sino que dotó a la Línea 4 de una resiliencia preparada para escenarios de alta exigencia.
Operación continua y protocolos de emergencia
El sistema opera con una transición de «cero milisegundos», lo que significa que el cambio de la red eléctrica a la energía de las baterías es tan instantáneo que los sistemas electrónicos de control y señalización no experimentan pérdida de potencia detectable. Esto previene reinicios, pérdida de datos o interrupciones operativas que podrían comprometer la seguridad.
Más allá de la continuidad, el sistema habilita un protocolo de emergencia. En caso de un fallo en la catenaria —la línea eléctrica aérea— que deje un tren sin energía entre estaciones, el equipo de Huawei envía pulsos que le otorgan hasta 10 minutos de autonomía. Este tiempo es suficiente para que el convoy llegue de forma segura a la siguiente estación, evitando que los pasajeros queden varados.
Un caso dentro de una estrategia más amplia
El proyecto de la Línea 4 fue presentado como parte de un conjunto de casos de éxito que ilustran la aplicación de tecnologías energéticas de Huawei en sectores estratégicos de México. Durante Latin America C&I Greenovation Summit 2025 también se expusieron experiencias en turismo y logística, en las que soluciones de microrredes, almacenamiento y carga rápida están transformando la operación y reduciendo costos.
El caso de la Línea 4 del Tren Ligero de Guadalajara muestra que la resiliencia energética se ha convertido en un elemento central para el desarrollo de infraestructura crítica en el país. En un contexto de redes eléctricas presionadas y sistemas cada vez más complejos, la experiencia apunta a que la confiabilidad tecnológica ya no es un valor agregado, sino una condición básica para garantizar seguridad, continuidad operativa y confianza pública.
“Nos tenemos que basar en energías renovables: paneles solares, contenedores, etcétera, porque no nos va a dar para poder operar […]. Queremos algo que sea efectivo, que brinde a la comunidad y que estemos orgullosos de llevar esa ingeniería como mexicanos”, concluyó Medina Hernández.
Más que un logro aislado, el proyecto deja una lección clara: la integración temprana de soluciones energéticas avanzadas puede marcar la diferencia entre una obra funcional y una infraestructura verdaderamente preparada para el futuro.
LEE TAMBIÉN: Huawei Digital Power impulsa la transición energética en México con una apuesta centrada en la rentabilidad
