Científicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desarrollaron un biosensor portátil capaz de detectar el virus del papiloma humano (VPH) en tan solo 30 minutos, sin necesidad de laboratorio especializado ni personal médico, una innovación que busca transformar la detección temprana del cáncer cervicouterino.
El proyecto es encabezado por Tatiana Fiordelisio, responsable del Laboratorio Nacional de Soluciones Biomiméticas para Diagnóstico y Terapia (LaNSBioDyT) de la Facultad de Ciencias (FC), y se encuentra actualmente en fase de validación clínica ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).
La iniciativa surge a partir de la experiencia del mismo equipo en el desarrollo de un biosensor para detectar COVID-19, con el que realizaron más de 45 mil diagnósticos gratuitos o de bajo costo durante la pandemia. A partir de ese antecedente, las investigadoras identificaron la urgencia de incidir en una enfermedad prevenible que continúa cobrando miles de vidas en el país.
El cáncer cervicouterino es el segundo más frecuente entre las mujeres mexicanas, después del de mama. De acuerdo con cifras del INEGI, en 2022 provocó cuatro mil 243 defunciones. Además, datos del HPV Information Centre (ICO/IARC, 2023) indican que 65% de las mujeres con este tipo de cáncer presentan infección por los genotipos 16 y 18 del VPH, considerados los más agresivos.
Un diagnóstico rápido y accesible
El nuevo biosensor puede identificar hasta 10 genotipos de alto riesgo del virus, incluidos los tipos 16 y 18. Funciona mediante una técnica de hibridación molecular similar al PCR, que permite reconocer fragmentos del material genético del virus antes de que provoque daños celulares.
La prueba se realiza a partir de una muestra que la propia persona toma con un cepillo similar a un hisopo, la cual se coloca en un tubo con líquido. En un lapso de 30 minutos, el resultado se manifiesta mediante un sistema de colores que distingue entre cepas más y menos agresivas.
“El sistema es portátil, económico, fácil de usar, ideal para consultorios pequeños o clínicas rurales, y no requiere equipo costoso o personal médico. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere sustituir el papanicoláu por técnicas de detección molecular como el PCR, que identifica al virus antes de que cause daños celulares, pues la citología tradicional solo localiza lesiones cuando la enfermedad está ya avanzada”, detalla la profesora Tatiana Fiordelisio.
Barreras sociales y acceso al diagnóstico
La investigadora señala que el principal obstáculo para prevenir el cáncer cervicouterino no es técnico, sino social y económico. Estima que 27 millones de mujeres en el país nunca se han realizado una prueba de detección, muchas de ellas por miedo, vergüenza, falta de acceso o incluso prohibiciones de sus parejas.
En ese contexto, el biosensor también busca reducir la incomodidad asociada al procedimiento tradicional con espéculo y ofrecer una alternativa más accesible y segura.
“Si logramos que una mujer se tome la muestra en casa o en su comunidad y conozca su resultado el mismo día, reduciremos muertes y romperemos barreras sociales”, afirma Fiordelisio.
Validación y servicio disponible
Mientras concluye el proceso de validación del nuevo dispositivo, la Facultad de Ciencias ofrece un servicio de detección de VPH mediante tecnología PCR certificada bajo la norma ISO 9001, el método avalado por la OMS como el más preciso.
El servicio está disponible de lunes a viernes en el LaNSBioDyT de la FC y forma parte del proceso de validación clínica del biosensor. Las citas pueden agendarse en línea y el procedimiento es confidencial, seguro y accesible.
Jimena Fernández de Córdoba, estudiante de posgrado de 26 años, aprovechó el servicio de detección que ofrece la Facultad de Ciencias: “El proceso fue rápido, cómodo y sin dolor: “Me explicaron todo y me sentí tranquila”, relató.
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