La Patagonia argentina enfrenta una de las emergencias ambientales más graves del inicio de 2026. Desde los primeros días de enero, incendios forestales de gran magnitud han devastado miles de hectáreas de bosques nativos, plantaciones y pastizales, principalmente en la provincia de Chubut, aunque también se reportan focos activos en Neuquén, Río Negro y Santa Cruz, de acuerdo con información difundida por agencias internacionales.
Los incendios comenzaron alrededor del 5 de enero y avanzaron rápidamente en zonas de la cordillera patagónica, impulsados por altas temperaturas, sequía prolongada y fuertes vientos, condiciones que han complicado las tareas de contención.
Miles de hectáreas afectadas y operativos de emergencia
Las autoridades provinciales estiman que más de 15 mil hectáreas han sido consumidas por el fuego en distintos focos. En Chubut, uno de los territorios más golpeados, el avance de las llamas alcanzó áreas cercanas a Epuyén, El Hoyo y Puerto Patriada. Incluso hay reportes de que solo en esa provincia se han perdido casi 13 mil hectáreas, entre bosques y zonas productivas.
Para enfrentar la emergencia, se desplegó un operativo con más de 500 brigadistas, bomberos, fuerzas de seguridad y voluntarios, apoyados por helicópteros y aviones cisterna, según medios internacionales. Aun así, varios focos permanecen activos.
Evacuaciones y afectaciones a comunidades y turismo
La expansión de los incendios obligó a evacuaciones preventivas de habitantes en zonas de riesgo. Alrededor de 3 mil turistas fueron evacuados de áreas recreativas y localidades cercanas a los incendios, en plena temporada alta de verano austral.
Además de la pérdida ambiental, las llamas han provocado daños en viviendas y emprendimientos turísticos, un golpe significativo para las economías locales que dependen del turismo de naturaleza.
Investigaciones sobre el origen del fuego
Las causas de los incendios continúan bajo investigación. Autoridades de Chubut informaron que al menos uno de los focos presenta indicios de haber sido intencional, luego de hallazgos en el lugar de inicio del fuego. Esta versión derivó en una investigación judicial y en el ofrecimiento de 50 millones de pesos argentinos para obtener información.
Sin embargo, estas declaraciones generaron rechazo por parte de organizaciones sociales y comunidades originarias, que niegan cualquier responsabilidad y advierten sobre fallas estructurales en la prevención, el manejo del territorio y la gestión del riesgo.
Un escenario que se repite
Los incendios actuales se inscriben en un patrón cada vez más frecuente en la Patagonia, donde la combinación de cambio climático, sequías prolongadas y acumulación de material combustible eleva la vulnerabilidad de los ecosistemas.
El actual episodio ocurre apenas un año después de otra temporada crítica de incendios en la región, considerada una de las peores de las últimas décadas, lo que reaviva el debate sobre la prevención, la planificación territorial y la protección de los bosques andino-patagónicos.
Por ahora, la situación sigue siendo delicada y las autoridades mantienen el estado de alerta mientras continúan las tareas para contener el fuego y evaluar los daños ambientales y sociales a largo plazo.
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