El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva por la que su país se retirará de 66 organizaciones internacionales, entre ellas varias vinculadas directamente a la cooperación global para enfrentar el cambio climático, en lo que supone un giro profundo en la política exterior estadounidense hacia el multilateralismo.
Según un comunicado de la Casa Blanca, la salida de estos organismos responde a la evaluación de que “ya no sirven a los intereses de Estados Unidos”. La lista contempla 31 entidades afiliadas a las Naciones Unidas y 35 organismos no vinculados directamente al sistema de la ONU, a los que se dejará de dar apoyo y financiamiento a partir del anuncio.
«En virtud de la autoridad que me confieren como presidente la Constitución y las leyes de los Estados Unidos de América, por la presente ordeno a todos los departamentos y agencias ejecutivas que tomen medidas inmediatas para que Estados Unidos se retire de las organizaciones enumeradas lo antes posible», menciona el memorando firmado por Trump con fecha 7 de enero.
Principales salidas relacionadas con el clima
Entre los organismos climáticos y ambientales que dejarán de contar con la participación de Estados Unidos destaca la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), el tratado base que articula las negociaciones internacionales sobre reducción de emisiones y adaptación al cambio climático. Estados Unidos sería el primer país en abandonar este tratado, que había ratificado en 1992.
Otras entidades incluidas en el listado del White House memorandum abarcan otros foros de cooperación y asesoría relacionados con políticas ambientales y desarrollo sostenible.
Reacciones y contexto
Organismos internacionales han expresado preocupación global por este repliegue. La ONU advirtió que, pese a la retirada, Estados Unidos mantiene una obligación legal de continuar pagando sus contribuciones al presupuesto regular y de mantenimiento de paz, de acuerdo con el Secretario General António Guterres, en lo que representa un tironeo entre obligaciones jurídicas y la voluntad política expresada.
La salida de la UNFCCC no solo supone un retiro simbólico: este tratado es el principal marco para las negociaciones climáticas multilaterales desde 1992, con 197 países como parte, y su abandono podría aislar a Estados Unidos del proceso global de coordinación frente a la crisis climática.
Esta medida se suma a una serie de salidas anteriores de marcos de cooperación internacional promovidos en administraciones previas, como la retirada estadounidense del Acuerdo de París y la suspensión del apoyo a agencias como la Organización Mundial de la Salud o el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, aunque en muchos casos estos movimientos han sido revertidos o criticados por la comunidad internacional.
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