La seguridad alimentaria ya no puede abordarse únicamente desde la perspectiva agrícola. El aumento de la población, la creciente presión sobre los recursos naturales, las dificultades en las cadenas de suministro y el cambio climático han convertido el acceso a los alimentos en un reto multidimensional, donde convergen sectores como la energía, el agua, la infraestructura, la tecnología, las finanzas y las políticas públicas. Desde esta perspectiva, el Women’s Energy and Sustainability Summit (WESS) 2026 centrará su próxima edición en Planeta Hambre Cero, con el propósito de impulsar una visión integral frente a este desafío.
El encuentro, programado para el 8 de septiembre de 2026, parte de cifras que evidencian la urgencia de generar soluciones coordinadas. Según el documento conceptual de WESS, cerca de 733 millones de personas viven con hambre, mientras que 2,330 millones enfrentan algún grado de inseguridad alimentaria moderada o grave. Esta situación adquiere mayor relevancia ante una población mundial que podría rondar los 9,700 millones de habitantes en 2050, mientras que actualmente aproximadamente una tercera parte de los alimentos producidos termina perdiéndose o desperdiciándose.
El planteamiento de WESS 2026 busca, por ello, desplazar la conversación desde la producción de alimentos hacia los sistemas que hacen posible que esos alimentos lleguen a las personas. Energía para producir y refrigerar, agua para cultivar, infraestructura para conectar territorios, logística para transportar productos, tecnología para anticipar riesgos y financiamiento para llevar las soluciones a escala forman parte de una misma cadena.
De la infraestructura invisible a la revolución tecnológica
Esta visión se reflejará en el programa de cinco paneles que estructurarán la jornada. El primero, “Los Sistemas que Alimentan al Mundo”, analizará la evolución del ecosistema global de producción y distribución de alimentos, con énfasis en industria, cadenas de suministro, consumo responsable, economía circular, innovación y políticas públicas. La pregunta que guiará la conversación será cómo transformar estos sistemas para responder a una población mundial en crecimiento.
El segundo panel pondrá el foco en aquello que muchas veces permanece fuera de la conversación cuando se habla de seguridad alimentaria: la infraestructura. Bajo el título “La Infraestructura Invisible”, WESS abordará la relación entre energía, agua, refrigeración, cadenas de frío, transporte, infraestructura hídrica y seguridad energética. La propuesta parte de una premisa contundente: sin energía no funcionan los sistemas de riego, las plantas de tratamiento, la agroindustria, la refrigeración ni buena parte de la infraestructura logística que sostiene la disponibilidad de alimentos.
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La tecnología ocupará otro de los espacios centrales del encuentro. “La Revolución Inteligente” abordará el papel de la inteligencia artificial, los datos, la nube, la automatización, el Internet de las Cosas, la agricultura de precisión y la trazabilidad. Para WESS, estas herramientas pueden contribuir a anticipar riesgos, optimizar recursos, incrementar la productividad y fortalecer la resiliencia de los sistemas alimentarios. El reto ya no sería únicamente desarrollar tecnología, sino acelerar su implementación en sectores estratégicos.
La conversación también llegará al terreno financiero con el panel “Capital para el Cambio”. La organización plantea que el conocimiento y las soluciones tecnológicas existentes requieren mecanismos de financiamiento capaces de convertir la innovación en proyectos de gran escala. Banca, fondos de inversión, capital privado, organismos multilaterales y esquemas de inversión de impacto estarán, de acuerdo con el programa, entre los actores necesarios para acelerar esta transformación.
El quinto panel completará esta visión desde la esfera pública. “Liderazgo, Gobernanza y Transformación” analizará las condiciones institucionales y regulatorias necesarias para fortalecer los sistemas alimentarios. La propuesta reconoce que las grandes transformaciones requieren instituciones sólidas, reglas claras y colaboración efectiva entre gobiernos, empresas, academia, organismos internacionales y sociedad civil.
Un llamado a conectar soluciones
Más que plantear el hambre como un problema aislado, WESS 2026 lo coloca en medio de una red de desafíos que incluye cambio climático, seguridad hídrica, transición energética, biodiversidad, innovación tecnológica y desarrollo económico. Esta perspectiva forma parte de la evolución de la propia plataforma, que en sus ediciones anteriores abordó el cambio climático en 2023, el uso desmedido de los recursos naturales en 2024 y la crisis hídrica en 2025.
La diversidad de sectores convocados refleja precisamente esa intención. WESS 2026 busca reunir a empresas de energía, agua e infraestructura; compañías tecnológicas; productores, industrias y operadores logísticos; instituciones financieras e inversionistas; gobiernos y organismos internacionales; así como universidades, centros de investigación y organizaciones de la sociedad civil. El objetivo es construir un ecosistema multisectorial alrededor de las soluciones que definirán la seguridad alimentaria del futuro.
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La jornada también contempla la entrega de los reconocimientos “Soluciones que Transforman el Planeta”, destinados a distinguir iniciativas con impacto verificable en los sistemas que producen, distribuyen, conservan y garantizan el acceso a los alimentos. Entre las categorías previstas se encuentran producción sostenible y regenerativa; tecnología e inteligencia artificial; agua, energía e infraestructura; logística y cadenas de suministro; innovación alimentaria y nutricional; políticas públicas, gobernanza y cooperación; economía circular y reducción del desperdicio; educación y conciencia alimentaria, además de impacto social y seguridad alimentaria.
Así, WESS 2026 no plantea el “Hambre Cero” únicamente como una meta humanitaria, sino como una transformación de los sistemas económicos, tecnológicos y productivos que sostienen la vida cotidiana. La discusión que tendrá lugar en septiembre buscará conectar a quienes producen energía con quienes cultivan alimentos; a quienes desarrollan inteligencia artificial con quienes necesitan hacer más eficientes sus procesos; y al capital con las soluciones que requieren escala. En un escenario donde los grandes desafíos están cada vez más interconectados, la apuesta de WESS es clara: las soluciones también deben estarlo.
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