El 23 de marzo, la Cumbre de las 200 Mujeres más Importantes de México convirtió a la Ciudad de México en punto de encuentro para líderes empresariales que analizaron el papel del liderazgo femenino en la alta dirección. Durante el panel “Liderazgo e Inclusión: Mujeres en el C-Level y su impacto en el ROI”, las participantes coincidieron en que incorporar a más mujeres en puestos estratégicos no solo responde a una agenda de equidad, sino que representa una ventaja competitiva que fortalece la rentabilidad, la toma de decisiones y la resiliencia de las organizaciones.
A lo largo de la conversación, participaron Carolina Méndez, directora General de Cárnicos de Grupo Lala; Gabriela Vieira DoPrado, CEO de Sports World; Diana Olivares, directora general de Universal Assistance México; Lourdes Bee, directora general de Chubb CDS; y Renata Sobrino, directora de Marketing para Marcas de Scotch Whisky en Diageo México.
Las líderes pusieron sobre la mesa uno de los principales retos: la necesidad de que las mujeres fortalezcan su autoconfianza y apuesten por su preparación constante para acceder a posiciones de alta dirección.
Preparación constante y el reto de confiar en el propio talento
Uno de los puntos centrales del panel fue la brecha entre la preparación técnica de las mujeres y la autopercepción sobre su capacidad para asumir nuevos retos. Las ponentes coincidieron en que, mientras muchas mujeres esperan cumplir con el 100% de los requisitos antes de postularse a un puesto, sus contrapartes masculinas suelen hacerlo con menor nivel de certeza.
“Nosotras somos tan autocríticas y perfeccionistas que siempre decimos, ‘¿y si no puedo? Entonces mejor me espero a la que sigue. Yo lo que siempre digo a mi equipo es ‘¿por qué no aplicaste a esa posición?’ Y me dicen ‘no estoy lista’. No, sí estás y aplicas, por favor”, dijo Renata Sobrino.
Resiliencia en industrias masculinizadas
El paso de estas líderes por sectores tradicionalmente dominados por hombres ha implicado desarrollar una resiliencia que hoy se traduce en una herramienta clave de liderazgo. Desde la industria cárnica hasta la aviación o el fitness, las experiencias compartidas evidencian que la autoridad femenina aún enfrenta sesgos.
Gabriela Vieira DoPrado ilustró esta realidad con una experiencia en mesas de negociación donde inicialmente era ignorada, situación que resolvió con una afirmación directa sobre el poder de decisión:
“Yo entré a muchas juntas en las que no hablaban conmigo. Hablaban con todos los demás y yo era la única mujer en la mesa. Al final me divertía, porque yo decía ‘quien va a firmar el cheque soy yo’. Estaba contenta de estar escuchando y aprendiendo, pero al final el tiempo se acababa y el cheque no se firmaba […]. Al final era divertido porque era una forma delicada de decir ‘perdóname señor, yo estoy aquí y tengo la capacidad de estar”, contó.
Este tipo de vivencias se enmarca en un contexto donde la brecha salarial persiste y la representación femenina sigue siendo baja en algunos sectores. Frente a ello, las panelistas destacaron la necesidad de implementar políticas estructurales, como las licencias parentales compartidas, para eliminar el estigma que aún recae sobre la maternidad en el desarrollo profesional.
Humanizar el liderazgo: una ventaja competitiva
E panel enfatizó que uno de los mayores aportes del liderazgo femenino radica en la capacidad de humanizar la gestión empresarial. Para Lourdes Bee y Carolina Méndez, la empatía y la comprensión de los equipos no son cualidades accesorias, sino factores que inciden directamente en los resultados.
De acuerdo con los datos compartidos durante la sesión, las organizaciones que promueven la diversidad registran hasta un 25% más de rentabilidad, incrementan su productividad en un 5% y mejoran la toma de decisiones en un 87%. Este último punto, señalaron, responde a la diversidad de perspectivas que permite reducir riesgos y evitar el pensamiento homogéneo.
En el contexto de la transformación digital, las líderes coincidieron en que herramientas como la inteligencia artificial deben asumirse como habilitadores estratégicos, pero sin perder el enfoque humano. La capacidad de análisis de datos y automatización es clave, pero el juicio, la empatía y la escucha siguen siendo insustituibles para conectar con clientes y equipos.
Un legado para las nuevas generaciones
El cierre del panel estuvo marcado por una reflexión sobre el impacto intergeneracional. Más allá de los avances logrados, coincidieron en que el objetivo es allanar el camino para que las nuevas generaciones de mujeres accedan a la alta dirección sin enfrentar las mismas barreras.
El mensaje fue claro: el liderazgo femenino ya no es una promesa, sino un componente estratégico que redefine el éxito empresarial en México, donde la preparación continua, la resiliencia y un liderazgo más humano se perfilan como los pilares para construir organizaciones más sólidas, inclusivas y competitivas.
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