La seguridad alimentaria se posicionó como un eje estratégico frente a los retos globales de producción, cambio climático y acceso a alimentos. En este sentido, el campo mexicano emergió como un componente clave para sostener el bienestar social y garantizar la autosuficiencia en productos básicos.
Durante la inauguración del Women’s Energy and Sustainability Summit (WESS 2026), Columba López Gutiérrez, titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del Gobierno de México, presentó una visión centrada en la inclusión productiva, el fortalecimiento territorial y el papel estructural de las mujeres en el sistema agroalimentario.
Mujeres productoras: base del sistema alimentario
El discurso colocó a las mujeres como eje de la transformación rural. López Gutiérrez destacó que actualmente dos de cada tres personas productoras reciben apoyos, con más de 13 millones de derechohabientes en 2,470 municipios, lo que refleja una cobertura nacional del modelo de bienestar en el campo.
“Convertimos el amor en política pública, en acciones concretas que llegan a las comunidades, que respaldan a las mujeres productoras y que reconocen su papel como sostén del campo mexicano. Hoy, hablar de producción también es hablar de justicia social y de inclusión”, afirmó Columba López Gutiérrez.
Asimismo, subrayó que “durante muchos años no hubo participación de las mujeres en estos espacios, y ahora son protagonistas de la transformación productiva del país”.
Inversión y programas: articulación del desarrollo rural
La estrategia institucional se sostuvo en una inversión superior a los 107 mil mdp, a través de programas como Producción para el Bienestar, Fertilizantes para el Bienestar; Bienpesca y Leche para el Bienestar, con impacto directo en millones de productores.
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“Estamos construyendo una política pública que no solo entrega apoyos, sino que fortalece capacidades, impulsa la producción y genera valor agregado en las comunidades. El campo es una fuente de autoempleo y bienestar que debe consolidarse como motor económico del país”, señaló Columba López.
En este marco, también destacó que más de 90 mil personas han sido capacitadas en el sector pesquero, ampliando las oportunidades productivas en regiones estratégicas.
Cambio climático y soberanía alimentaria: un desafío estructural
El mensaje también abordó los efectos del cambio climático sobre la producción agrícola, particularmente ante escenarios de sequías prolongadas y lluvias intensas que afectan los ciclos productivos y la estabilidad del campo.
“Sabemos que vienen periodos de sequía y también de lluvias intensas, y eso nos obliga a actuar con responsabilidad y a fortalecer la resiliencia del campo mexicano. La soberanía alimentaria no es solo una meta productiva, es una condición para el bienestar y la estabilidad del país”, enfatizó.
Bajo este enfoque, se impulsó la producción de cultivos estratégicos como maíz, frijol y leche, como base para garantizar el acceso a alimentos y reducir la dependencia externa.
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