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Economía circular otomí en Otzolotepec

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Economía circular otomí en Otzolotepec

economía circular desde las raíces otomíes


El Pacto Mundial México 2023 dio hermosas sorpresas, una de ellas fue conocer a Doña Anita, artesana de San Mateo Capulhuac, municipio de Otzolotepec, Estado de México; un ejemplo de la puesta en marcha de la economía circular otomí

Ana María Cesario Ruiz tiene 64 años, es la fundadora de Grupo de Jóvenes Independientes, el cual comenzó en 1999, pero no fue hasta 2004 que arrancó con mayor potencia. “Empezaron 20 personas. Ahora somos más porque estamos en artesanía, costura, hortalizas y barro. Esos son los empleos que hemos estado generando. Tratamos de que cada quien haga lo que le gusta porque a veces nos enfermamos de estrés. Hemos notado que si hacemos lo que nos gusta es difícil que nos enfermemos”, cuenta.

El Grupo se dedica a elaborar llaveros, aretes, pulseras, tortilleros, fruteros, canastas, bolsas, infinidad de cosas donde la creatividad propia de la artesanía cabe. Han recibido capacitaciones por parte de especialistas vinculados al Pacto Mundial México como parte del proyecto de Desarrollo Integral de la Comunidad Otomí de la localidad. A partir de ahí, el grupo debe capacitar a otras personas en temas como artesanía, costura, hortalizas, entre otros.

Grupo de Jóvenes Independientes surgió de la esencia indígena de la comunidad. La mayoría de la población tenía que migrar a las ciudades, a Toluca o al Distrito, y buscar empleo. Eso significaba abandonar a la familia. “El hombre pues deja a la mujer y sus hijos; y la mujer prácticamente deja a sus hijos. Para nuestro proyecto lo más importante es la familia y generar el empleo en nuestra comunidad. Así ya no tenemos la necesidad de dejar a la familia”, relata Ana María.

Vencernos a nosotros mismos

Para Ana el principal reto que enfrentaron al poner en marcha la organización y la economía circular otomí fue lidiar consigo mismos. “Como comunidad otomí somos muy desconfiados e inseguros y casi no nos da confianza nada. Ese fue nuestro principal reto: vencernos a nosotros mismos”, comenta.

Cuando empezó el primer taller de costura, algunas señoras tenían que ir a escondidas de su esposo porque éste no quería que fueran a cualquier lugar. Ana le decía a su

marido: ‘A donde quiera que vaya va a haber hombres y yo no quiero salir divorciada de aquí’. Para enfrentar esto, las capacitaciones le fueron de gran ayuda, particularmente aquellas en torno al empoderamiento de la mujer. “Nos fueron capacitando poco a poco para que entendiéramos que teníamos que cambiar”, señala.

Ana y el grupo reflexionaron que tenían muchas necesidades. “Lo principal es que lo que nos da el esposo no nos alcanza. Las necesidades son cómo le ayudo, cómo le hago yo para contribuir para los gastos de la casa. Con la artesanía no necesito ir a ninguna parte puesto que en su casa lo pueden hacer”. Como la organización también se dedica a hacer llaveros no necesitan ir a ningún lugar; se pueden organizar para elaborar el trabajo sin descuidar sus responsabilidades.

Lograron superar otros desafíos: las resistencias a cambiar de algunas personas de la localidad y la construcción de su taller. “Cuando comenzamos en el 2006 no teníamos ni el lugar para poder construir el taller. Entonces, cuando dijimos ahora ya tenemos, nos pusimos a hacer adobe y con él construimos nuestro taller de costura, de artesanía, nuestras oficinas y el salón de usos múltiples, pero con los recursos de la misma comunidad”.

Bosque, el sostén primordial

“En la comunidad cuidamos nuestro bosque precisamente para que nos siga dando la materia prima para trabajar. Ese es el principal objetivo de cuidar nuestro bosque”, dice Ana.

“Empecé con el proyecto en el 2007, fui Comisaria Ejidal de la Comunidad. Fue difícil porque siempre mandaban los hombres. Me decía mi esposo: ‘No te van a querer porque tu eres mujer’. Pero yo siempre he dicho que primero Dios el respeto y a caminar como Dios manda. Hubo cosas muy difíciles, pero no imposibles”.

“Es difícil estar enfrente de 40 hombres y decirles que vas a hacer esto y vas a hacer el otro”. Entonces platicando, exponiendo el plan de trabajo, qué era lo que pensábamos —obvio no todos estaban de acuerdo—, los que estuvieron de acuerdo abrazaron el proyecto y a la fecha seguimos caminando”, prosiguió Ana.

Gracias a la economía circular otomí les dieron el Bosque San Mateo Capulhuac para cuidarlo por siempre. Particularmente el agua, uno de los recursos más importantes que les brinda este anima mundi.

En general la iniciativa de Ana se enfoca en todo el cuidado del medioambiente, desde reforestar, captar agua de lluvia y capacitar a más personas para que siga la cadenita. Además, rescatan la lengua materna que se está perdiendo.

Una buxa responsable

‘Buxa’ es un proyecto del grupo que busca detener el impacto negativo de los plásticos en el planeta con una bolsa realizada por ellas. Genera conciencia sobre el impacto negativo que tiene la mala disposición de los plásticos de un sólo uso y otros residuos sólidos causantes de la contaminación de mares, ríos y áreas naturales. Por ello utilizan retazos de telas o costales para elaborar las bolsas de diseños únicos.

“Nosotras reciclamos tela para hacer bolsas y lo que algunas empresas dicen: ‘Esto ya no me es útil’ nos lo donan y nosotras lo convertimos en bolsa”, cuenta Ana. Además, la comunidad comparte tela para poder generar ahí el empleo.

Las ‘buxas’ benefician el ambiente reemplazando a las bolsas de plástico o volviéndose un artículo atractivo, multiusos y reutilizable. Su nombre proviene del otomí y significa “bolsa”.

Hortalizas libres de químicos tóxicos

“Cultivamos nuestra propia alimentación, eso nos apoya bastante”, dice Ana. Tienen un mercadito donde venden hortaliza que ya no ocupa abono. De esa manera todo es natural debido a que no ocupan pesticidas ni insecticidas. De ahí obtienen zanahoria, rábano, cilantro, brócoli, coliflor, lechuga, acelgas, coliflor y espinacas. Productos que son consumidos por la comunidad.

Gracias a las iniciativas del Grupo, cuatro Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son continuados y reforzados. El número doce acerca de la producción y consumo responsables; el trece, sobre la acción por el clima; el catorce acerca de la vida submarina (al evitar que los plásticos lleguen a los cuerpos de agua); y el diecisiete, en torno a generar alianzas para lograr los objetivos.

¿Qué esperas? ¡Haz el cambio y consume responsable!

Lee aquí la revista: Greentology No. 18 octubre 2023

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