Lo que comenzó como la despedida de uno de los modelos más emblemáticos de Audi terminó convirtiéndose en una iniciativa con impacto ambiental en Guerrero. La venta de una unidad especial del Audi R8 das Finale permitió canalizar recursos para la creación de un proyecto de reforestación destinado a recuperar parte de los ecosistemas afectados por el huracán Otis en la región de Acapulco.
Como parte de su estrategia de responsabilidad social y sustentabilidad, Audi de México destinó recursos obtenidos de la comercialización del vehículo con número de serie 00/50 de la edición limitada Audi R8 das Finale. La operación generó un donativo de 2.4 millones de pesos que fue distribuido entre tres organizaciones mexicanas dedicadas a la conservación ambiental y el desarrollo de proyectos sostenibles.
Entre las iniciativas beneficiadas destaca el programa de restauración ecológica del Jardín Botánico de Acapulco “Esther Pliego de Salinas”, institución reconocida por su labor en la protección de la biodiversidad, la educación ambiental y la preservación de especies nativas de la región.
Con el apoyo recibido se desarrolló un vivero de germoplasma enfocado en la reproducción y conservación de árboles propios de las selvas subtropicales de Guerrero. El objetivo es generar ejemplares que, una vez fortalecidos, puedan ser utilizados en labores de reforestación y recuperación de áreas dañadas por fenómenos naturales.
Conservación en destino paradisiaco
La puesta en marcha de este proyecto responde a los severos efectos que dejó el huracán Otis tras su paso por la costa guerrerense en octubre de 2023. El fenómeno provocó daños considerables en la vegetación de Acapulco y Coyuca, afectando cerca de dos terceras partes de la cobertura arbórea de la zona y ocasionando importantes pérdidas dentro del propio Jardín Botánico.
Ante este escenario, especialistas y organizaciones ambientales han subrayado la relevancia de recuperar especies locales, ya que su adaptación natural a las condiciones climáticas y ecológicas de la región favorece una regeneración más efectiva de los ecosistemas y fortalece su capacidad de resistencia frente a futuros eventos extremos.
Actualmente, el vivero trabaja en la propagación de diversas especies representativas de la biodiversidad guerrerense, entre ellas palo morado, cuachalalate, trementino, palo de cera, palo mulato y tejoruco. Estas plantas forman parte del patrimonio natural de las selvas subtropicales del estado y desempeñan un papel fundamental en la conservación de la flora regional.
La siguiente etapa del programa contempla la reintroducción gradual de los ejemplares en las zonas afectadas una vez que alcancen las condiciones óptimas para su desarrollo. Con ello se busca incrementar sus posibilidades de supervivencia y contribuir de manera efectiva a la recuperación ambiental de una de las regiones con mayor riqueza biológica del país.
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