martes, enero 27

Un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) reveló que en México más 1.3 millones de niñas y niños de entre uno y cuatro años presentan intoxicación por plomo, principalmente por el uso de vajillas de barro vidriadas con este metal pesado, una práctica común en los hogares, por ejemplo, para servir café.

La investigación Intoxicación por plomo en población pediátrica, elaborada por el organismo con datos recabados en 2022 y 2023, reveló que la cifra aumenta a 3.3 millones si se considera a la población infantil y adolescente de entre uno y 14 años.

Infancia indígena y población con carencias, las más afectadas

El estudio señala que la intoxicación por plomo afecta de manera desproporcionada a los sectores con mayor vulnerabilidad. La mayor prevalencia se registra entre la población indígena, con 29%, así como entre niñas y niños con desnutrición crónica y mayores carencias sociales, con 25%. En zonas rurales y urbanas la prevalencia es de 20%, mientras que en áreas metropolitanas alcanza 12%.

Estados como Puebla, San Luis Potosí y Tlaxcala tienen los niveles más altos de toxicidad, con prevalencias de 47%, 37% y 36%, respectivamente. En cambio, el grupo con menor afectación, del 3.5%, corresponde a personas no indígenas que viven en zonas metropolitanas, con menores carencias, sin desnutrición crónica y sin fuentes reportadas de exposición al metal.

Daños cognitivos y un problema de justicia ambiental

El INSP advierte que la exposición al plomo en la infancia puede generar daños cognitivos severos. A nivel nacional, la intoxicación se traduciría en una pérdida promedio de 4.14 puntos de coeficiente intelectual, cifra que puede llegar hasta 6.42 puntos entre los menores más vulnerables.

“El problema constituye un tema de justicia ambiental, ya que afecta de manera severa a las poblaciones más desprotegidas”, señala el documento.

La investigación recuerda que no existe un nivel seguro de exposición al plomo, pues incluso en dosis bajas puede dañar los órganos y sistemas del cuerpo humano, incluidos el sistema nervioso, el cerebro, los riñones y el sistema cardiovascular.

Persistencia del problema pese a acciones institucionales

La principal fuente de intoxicación sigue siendo el uso de loza de barro vidriada con plomo, utilizada tradicionalmente para preparar y servir alimentos y bebidas, como el café de olla. Este tipo de utensilios no cumple con los límites establecidos en la norma oficial mexicana NOM-231-SSA1-2016.

Investigadores del INSP, con base en datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2022-2024, estiman que 15.8% de los niños de uno a cuatro años presentan intoxicación por plomo, una cifra similar a la registrada en encuestas anteriores, lo que refleja la persistencia del problema. El uso de loza con plomo fue reportado en 32.9% de la muestra analizada.

Aunque desde 1994 el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías capacita a productores en la elaboración de alfarería libre de plomo y en 2019 se aprobó un programa nacional para controlar la exposición a este metal, el estudio advierte que no ha habido avances significativos en su implementación.

La Organización Mundial de la Salud clasifica al plomo como una de las 10 sustancias más peligrosas para la salud humana y subraya que cualquier forma de contacto debe evitarse, especialmente en la población infantil.

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