Cómo vestir en Navidad sin renunciar a la sostenibilidad

Se sabe que es difícil practicar la sostenibilidad durante el año y en Navidad esta misión se vuelve realmente complicada
La ardua tarea comienza en noviembre con el Black Friday y se extiende en el tiempo hasta las rebajas de enero.
Para todas las celebraciones que se llevan a cabo durante estas fechas, como cenas de empresa, reuniones familiares y fiestas con amistades, buscamos looks con los que lucir de forma elegante y, en muchas ocasiones, también brillante.
Para lograrlo, sin dejar de lado el consumo consciente y sostenible, existen diversas alternativas como las tres siguientes:
Tiendas de segunda mano
Cada vez son más populares en el mundo de la moda y entre ellas encontramos plataformas como Vinted, una comunidad online con más de 45 millones de personas.
Tiendas de alquiler
Por el contrario, en vez de comprar queremos alquilar, podemos recurrir a diferentes marcas especializadas en este fenómeno que ya veíamos normalizado en “Sexo en Nueva York” con el renting de bolsos. Y es que el alquiler de ropa presenta numerosos beneficios como no repetir look, cuidar del bolsillo, ahorrar espacio y acabar con la moda rápida o fast fashion.
Comercio local
En el caso de no evitar el comprar un producto nuevo, siempre podemos recurrir a la producción de cercanía, promoviendo la moda sostenible de kilómetro 0. Hay marcas que presentan colecciones atemporales de ropa ecológica y circular, producida con tejidos sostenibles.
El código de vestimenta de la Navidad merece una reflexión por su alto impacto medioambiental. La purpurina y las lentejuelas se convierten en las protagonistas de las fiestas, junto con los suéteres navideños, también conocidos como ugly sweaters o Christmas jumpers.
Estas prendas típicas navideñas son fabricadas en su mayoría a partir de plásticos derivados del petróleo, como los acrílicos, por lo que no son biodegradables, resultan altamente contaminantes y difíciles de reciclar.
Si ya disponemos de alguna prenda de este tipo en nuestro armario, lo recomendable es limpiarla a mano con mucho cuidado, puesto que en cada lavado se liberan grandes cantidades de microfibras, contribuyendo a la contaminación plástica en los océanos, tal y como recogen los estudios de la organización Hubbub, dedicada al medio ambiente.
Las diversas alternativas que contrarrestan el impacto medioambiental ofrecen luz al final del túnel. A pesar de ello debemos seguir cambiando nuestros hábitos de consumo para que nuestro planeta sea un lugar seguro donde seguir viviendo.