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Combaten seguridad alimentaria con saberes ancestrales sobre hongos

saberes ancestrales sobre hongos


Científicos del Centro de Investigaciones en Ciencias Agrícolas (CICA), del Instituto de Ciencias (ICUAP) de la BUAP, están rescatando los saberes ancestrales sobre hongos del Parque Nacional Malinche o conocido como Matlalcuéyatl

Marco Antonio Marín Castro, líder de este proyecto que se  inscribe en temas de la Agenda 2030 de la ONU, abundó que otros propósitos es difundir los saberes ancestrales sobre los hongos comestibles silvestres y sus propiedades nutricionales.

Bajo este proyecto también buscan promover la seguridad alimentaria de las poblaciones de la zona y contribuir a mitigar el cambio climático; mediante la biorremediación de áreas perturbadas, con el apoyo de alumnos de licenciatura y posgrado.

Se determinarán también las propiedades fisicoquímicas de las cinco especies de hongos seleccionados, calculando el contenido de metabolitos secundarios, como fenoles y flavonoides, componentes de interés biológico alimentario.

Al concluir la investigación -en la que también colaboran María Elena Ramos Cassellis, de la Facultad de Ingeniería Química, y Diego Ibarra Cantún, posdoctorante CONAHCYT en el CICA-ICUAP- se impulsará la divulgación del conocimiento en los medios de comunicación y textos científicos, relacionando las propiedades nutrimentales con los saberes tradicionales, para revalorar su aspecto comestible como ingrediente o alimento principal en la dieta de la población.

5 especies son estudiadas

Brindis (Hygrophoropsis auratica), Xotoma (Boletus edulis), Robozuelo (Cantharellus cibarius), Poposo (Chalciporus piperatus) y Oreja de puerco negra o Trompa de cochino (Hypomyces macrosporus) son los nombres con los que se identifican las especies estudiadas. Las cuales fueron seleccionadas para el proyecto por recomendación de los pobladores de las faldas de La Malinche, quienes se han dedicado a su colecta a lo largo de varias generaciones.

“Los colectores -que en su mayoría hoy son hombres- nos platican que las abuelitas de sus abuelitas les enseñaron todo sobre la recolección; esos saberes eran transmitidos generalmente por las mujeres. Hoy sostienen que en honor a ellas mantendrán esta actividad. Hace unos días, nos presentaron a un grupo de niñas, que llegaron con sus canastas para realizar las caminatas e iniciarse como recolectoras”, cuenta Ramos Cassellis,  corresponsable del proyecto.

Nutrición que mejora la salud

Después de realizar estudios bromatológicos a los hongos, descubrieron que son nutritivos, ricos en proteína, ácidos grasos de alta calidad y fibra.

Diego Ibarra Cantún, responsable del análisis fisicoquímico de los hongos, comprobó que poseen actividad antioxidante, con lo que se combate a los radicales libres.

“Las plantas y hongos generan metabolitos secundarios como protección y sobrevivencia ante situaciones de estrés. Durante mucho tiempo los metabolitos se consideraban un desecho, pero a partir de los años 60 se comprobó que contienen algunas propiedades; en lo hongos una de la más reportada es la antioxidante”, refirió Ibarra Cantún.

Detalló que las cinco especies colectadas hasta el momento contienen compuestos fenólicos y flavonoides con atributos antioxidantes; funcionan además como reguladores del índice glucémico y poseen cualidades antibacterianas, antimicrobianas y antifúngicas.

“Todo organismo vivo genera radicales libres, pero cuando aparece un desequilibrio entre su producción y los mecanismos antioxidantes, se produce estrés oxidativo para neutralizarlos. Lo que favorece el envejecimiento prematuro y desequilibrio de ciertos componentes celulares que derivan en enfermedades como diabetes mellitus, incluso cáncer. De ahí la importancia de estos hongos, como portadores de sustancias antioxidantes”, abundó el especialista en estrategias para el desarrollo agrícola regional.

Otro objetivo, comprobar propiedades medicinales

Otra de las aportaciones de los estudios fitoquímicos es determinar qué hongos contienen mayor cantidad de compuestos de interés biológico y cuáles son las dosis adecuadas que deben usarse en extractos herbolarios, elaborados a base de dichos cultivos por estas comunidades desde hace décadas, con fines medicinales.

Este proyecto fue elegido entre 250 trabajos latinoamericanos y gracias a ello obtuvo financiamiento de la Organización Universitaria Interamericana (OUI).

Cabe recordar que este parque alberga la quinta montaña más alta de México. Se trata de un museo vivo de flora y fauna locales, con 937 especies descritas.

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