La energía solar se convirtió en el motor de una de las travesías más singulares de Europa. El aventurero finlandés Lukas Sjöman llegó a Ibiza tras recorrer 5 mil 700 kilómetros a bordo del Helios 11, una embarcación de fabricación propia que demuestra el potencial de la navegación sostenible y la autonomía energética.
Un barco nacido de la libertad
Sjöman construyó el Helios 11 en un cobertizo con madera contrachapada marina, fibra de vidrio y paneles solares; además, dedicó cerca de 200 días al proyecto con el objetivo de crear un barco ligero, autónomo y apto para vivir a bordo.
El inventor explicó que el cansancio marcó gran parte del proceso; sin embargo, recordó que la razón de su esfuerzo siempre fue la libertad. Esa idea se convirtió en la guía de un proyecto que unió innovación y determinación.
Navegar al ritmo del sol
La travesía comenzó en Finlandia y atravesó Suecia, Dinamarca, Alemania y Francia antes de llegar al Mediterráneo. La energía solar obligó al navegante a calcular cada jornada, medir la carga disponible y aceptar las condiciones del clima como parte esencial del viaje.
El Helios 11 funciona con paneles solares, baterías de 48 voltios y un motor eléctrico. Cuenta con una vela auxiliar que permite conservar energía. El objetivo del proyecto no busca velocidad, sino una forma distinta de desplazarse con menos ruido y menor dependencia de combustibles.
Un prototipo para el futuro
El viaje también presentó obstáculos. Durante una escala en La Rápita, el aventurero sufrió el robo de su bote auxiliar; aun así, decidió fabricar una pequeña embarcación con madera y espuma para continuar la ruta. Incluso, unas piedras impactaron la instalación solar, aunque el sistema mantuvo su rendimiento.
Más allá de la anécdota, el Helios 11 se presenta como una declaración de principios, el proyecto plantea la posibilidad de construir embarcaciones más eficientes, fáciles de mantener y capaces de transformar la energía solar en desplazamientos reales a lo largo de miles de kilómetros.

