El océano sostiene la vida en la Tierra; regula el clima, conserva la biodiversidad y mantiene actividades económicas esenciales para millones de personas. Sin embargo, la evaluación mundial de los ccéanos advierte que las presiones humanas y el cambio climático amenazan este equilibrio, por lo que la próxima década será decisiva para su conservación.

Un sistema esencial bajo creciente presión
El océano cubre más del 70% del planeta y absorbe gran parte del exceso de calor y de los gases de efecto invernadero; además, proporciona alimentos, oxígeno y beneficios para la salud física y mental. También impulsa el comercio, el turismo y millones de empleos en todo el mundo.
No obstante, el aumento de la población y la concentración de actividades en las zonas costeras intensifican la extracción de recursos, la expansión de infraestructura y la degradación de hábitats. A ello se suma el desarrollo mar adentro, con parques eólicos, plataformas petroleras y redes submarinas que transforman los ecosistemas.
Cambio climático y biodiversidad en alerta
Los datos científicos muestran una transformación acelerada del entorno marino; la tasa de aumento del nivel del mar se duplicó en los últimos años y las temperaturas del Ártico crecen cuatro veces más rápido que el promedio global. Además, las zonas con niveles críticos de oxígeno abarcan millones de kilómetros cuadrados.
La biodiversidad enfrenta un escenario complejo. Los arrecifes de coral del Caribe registran una reducción cercana al 80% desde la década de 1970 y, si el calentamiento supera los 1,5 °C, hasta el 90% de los arrecifes del planeta podría desaparecer; mientras tanto, manglares, praderas marinas y numerosas especies modifican su distribución.
Soluciones para proteger el futuro común
La contaminación también aumenta de forma constante; cada año millones de toneladas de residuos plásticos llegan al océano y generan billones de partículas de microplásticos que afectan a miles de especies. Además, miles de compuestos farmacéuticos y de cuidado personal ya están presentes en las aguas marinas.
A pesar de este panorama, la evaluación mundial de los océanos señala que existen alternativas; los enfoques basados en la naturaleza, la reducción de emisiones y la ampliación de las áreas marinas protegidas representan herramientas fundamentales.
Sin embargo, la cooperación internacional, la inclusión del conocimiento de las comunidades indígenas y una acción coordinada serán indispensables para garantizar el futuro del océano y de la propia humanidad.

