La transición energética en América Latina enfrenta el desafío de integrar al campo en sistemas más eficientes y resilientes. Las mujeres se posicionan como agentes clave en la gestión energética y productiva, un enfoque que WESS 2026 visibiliza como parte de su agenda hacia la seguridad alimentaria.

Liderazgo comunitario y energía local
En muchas regiones rurales, las mujeres no solo participan en la producción de alimentos, sino que también gestionan el uso cotidiano de la energía en sus comunidades, desde sistemas de cocción hasta soluciones de electrificación básica.
Este liderazgo cotidiano se traduce en la capacidad de impulsar proyectos energéticos comunitarios, como cooperativas solares o esquemas de bioenergía, alineados con las necesidades del territorio y la seguridad alimentaria.
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Innovación social con impacto productivo
El acceso a tecnologías limpias ha permitido que mujeres rurales adopten modelos productivos más eficientes, integrando energías renovables en procesos como el riego o la conservación de alimentos.
Estas innovaciones reducen costos y emisiones, al tiempo que fortalecen cadenas de valor locales; sin embargo, el acceso a financiamiento y capacitación sigue limitando su escalabilidad.
Brechas estructurales y oportunidades de cambio
A pesar de su impacto, las mujeres enfrentan desigualdades en acceso a recursos, propiedad de la tierra y participación en políticas públicas energéticas.
WESS 2026 pone sobre la mesa la necesidad de políticas inclusivas que reconozcan su papel como líderes en la transición energética rural y en la construcción de sistemas alimentarios sostenibles.

