La exigencia de salvaguardas ambientales en la economía circular marca un punto crítico en México, donde organizaciones civiles cuestionan el contenido del reglamento que definirá su aplicación y alcance.
Vacíos en la regulación ambiental
Organizaciones advierten que el proyecto de reglamento carece de salvaguardas ambientales sólidas, lo que podría permitir prácticas que mantengan riesgos para la salud y el entorno. Señalan que la falta de controles claros abre espacio a soluciones que no reducen la contaminación de origen.
También subrayan que el diseño actual debilita la responsabilidad de los productores, un elemento central de la economía circular, al no asegurar que los impactos ambientales se gestionen durante todo el ciclo de vida de los productos.
Exigencias de la sociedad civil
Diversas organizaciones plantean que el reglamento debe integrar salvaguardas ambientales que prioricen la prevención de daños y el control de sustancias peligrosas en los procesos productivos. La discusión gira en torno a evitar que materiales tóxicos permanezcan dentro de los ciclos económicos.
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Las agrupaciones señalan que el proceso requiere mayor apertura y participación pública, con el fin de incorporar criterios científicos y sociales que fortalezcan la política ambiental en esta etapa clave de implementación.
Economía circular bajo presión normativa
La economía circular en México establece un modelo que abarca desde el diseño hasta el aprovechamiento de materiales, con responsabilidad extendida para empresas y productores. Este enfoque busca reducir residuos y prolongar el valor de los recursos.
Sin embargo, el reglamento definirá si este modelo logra una transición efectiva o si mantiene brechas regulatorias, por lo que la inclusión de salvaguardas ambientales se perfila como un elemento decisivo para garantizar su impacto real.

