El cambio climático ya ejerce una fuerte presión sobre la producción de alimentos en distintas regiones del planeta. Una investigación del Instituto de Análisis Económico (IAE) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) revela que el 16% de las tierras de cultivo del mundo perdió más del 10% de su productividad potencial, un escenario que plantea nuevos retos para la seguridad alimentaria y la planeación de políticas públicas.
Una plataforma para anticipar el impacto
Los investigadores desarrollaron la plataforma CADI (Climate-Driven Agricultural Decline Index), una herramienta que permite prever cómo el cambio climático afecta el potencial agrícola con una resolución de diez por diez kilómetros. El sistema genera estimaciones y proyecciones bajo distintos escenarios climáticos definidos por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC).
La plataforma también brinda información para apoyar la toma de decisiones de gobiernos y administraciones, además de facilitar el diseño de estrategias de adaptación frente a la pérdida de productividad agrícola.
Las regiones tropicales enfrentan las mayores pérdidas
El análisis muestra que los efectos no aparecen de forma uniforme. Las regiones tropicales registran las mayores pérdidas de productividad, mientras algunas zonas de latitudes altas podrían incrementar su capacidad agrícola debido a las nuevas condiciones climáticas.
Actualmente, cerca del 15% de la población mundial vive en áreas que ya perdieron al menos el 5% de su potencial agrícola. Para el periodo 2041-2060, bajo un escenario de calentamiento medio-alto con un aumento global cercano a 2.1 °C, casi el 49% de la población podría habitar en regiones donde el potencial agrícola muestre un claro declive.
Riesgos que concentran el mayor impacto mundial
El modelo identifica un reducido grupo de zonas críticas donde se concentra una parte importante de las pérdidas globales. Apenas el 5% de las tierras agrícolas ubicadas en regiones tropicales reúne hasta el 35% de todas las pérdidas registradas, mientras que hacia mediados de siglo alrededor del 25% de los países concentrará entre el 85% y el 90% del impacto total previsto.
La investigación también señala que los países con menor aporte histórico a las emisiones acumuladas de dióxido de carbono figuran entre los más vulnerables frente al cambio climático, una condición que aumenta con el paso del tiempo y que profundiza las diferencias entre las regiones con mayor y menor capacidad de respuesta.

